Capítulo 1
Charlie lee la historia
Por fin pasaba la primavera, había llegado el verano; esa estación tan deseosa para todos y que tanto nos gustaba, aunque viviendo en Zaragoza el único defecto que tenía era que hacía un calor de mil demonios.
Así que Charlie, se había ido a la terraza de casa con el ordenador a leer mi historia para luego según él tener un juicio justo sobre cómo lo veía yo; en el fondo le encantaba ser el protagonista de algo, aunque eso no me quitará mérito a mí.
Lo había cogido con ganas, tanto que, aunque lo cogiera tarde; le había enganchado, pero no quería reconocerlo según él me había contestado.
Paula: ¿Te gusta?
Charlie: Va bien
Qué respuesta era esa, bueno siendo como es no me quedaba otra que conformarme; viniendo de él era como:
“Escribes muy bien pequeña, aunque igual necesitarías mejorar algo”, pero claro eso no lo va a decir.
Eso era la respuesta sarcástica que él utilizaría, claro que cuando terminará el libro llegaría a la conclusión del motivo por el que yo tardé tanto en enseñárselo.
Así que cuando lo terminó, no se le ocurrió otra cosa que sentarse en el sofá donde estaba yo escribiendo la segunda parte de mi novela y ponerse a mirarme fijamente.
Al principio me hice la loca, pero luego cuando me di cuenta de que me estaba mirando le sonreí y le pregunté qué quería, él me contestó.
Charlie: Paula, ¿Desde cuándo te diste cuenta de que estabas enamorada de mí?
A mí esa pregunta al principio me pilló de sorpresa, aunque fingía un poco ya que la estaba esperando hace tiempo y le contesté.
Paula: Desde el 29 de febrero, cuando empezaste a hacerme más caso y me sonreíste con esa mirada de no haber roto un plato en tu vida; aunque sé de buena tinta que casi rompes media vajilla.
Charlie: Ya estamos, unos crían la fama y otros cargan la lana; pero me alegro ser el elegido en tu mundo de locura, amor y desenfreno
Paula: Por dios, frena el carro que tenemos cosas qué hacer.
Charlie: joo y no pueden esperar, podemos “Jugar” un poco…
Paula: No, venga hay que arreglar la casa; más tarde lo que quieras
Charlie: Guay, me encanta
Me lo quedé mirando y sonreí, definitivamente estaba conviviendo con un niño grande y las cosas le hacían ilusión como un niño con zapatos nuevos.
Cuando terminamos de arreglar la casa, él se fue a comprar el periódico y el pan; mientras yo me ponía un rato a escribir para luego ponerme a hacer la comida.
Cómo era fiesta, él quería comer huevos fritos y patatas fritas; así que eso hice, pero como tampoco era tanto trabajo empecé a la dos cuarenta y cinco a hacerlo.
Nos pusimos a comer, después recogimos todo y cómo buenos españoles nos pusimos a dormir la siesta.
Cuando me levanté, me lavé la cara y me puse delante del ordenador a seguir con mi historia.
“María y Javier habían tenido una niña, la cual la habían llamado Gabriela; habíamos ido al bautizo y había estado todo muy bonito.
Pasado un año, la niña empezó a caminar y entonces la trajeron a casa de sus amigos para que la vieran.
Laura estaba encantada con la niña, era una monada y además la entretenía mucho contándole cuentos e historias.
David jugaba mucho con ella, se escondía para que ella lo buscará e incluso jugaba con ella con las letras y los números; le enseñó un juego para enseñarle a contar hasta cinco, cuando jugaban con ella los demás lo miraban y pensaban.
Chicos: No sé quién es más crio David o la niña.
Se echaban a reír y más tarde se juntaban todos a cenar juntos; la niña la ponían en su potrona para que cenará con ellos”.
Así estaba yo escribiendo la historia, hasta que de repente como no, sonó el teléfono.
Ring…. Ring...
Charlie: ¿Quién es?
Bea: Charlie, que soy Bea ¿Está Paula?
Charlie: ¡Hola Bea! ¿Qué tal estás? Sí, claro, la tengo en el ordenador enfrascada con su novela ahora te la paso
Toc…Toc…
Paula: Charlie, entra
Charlie: Es tu amiga Bea que está al teléfono
Cogí el teléfono y estuvimos hablando durante un rato hasta que quedamos en vernos esta tarde a tomar una cerveza.
Quedamos esa misma tarde, ella llamo a las demás y les dijo que fueran a nuestro bar “las noches de verano” a las seis y media que era la hora acordada.
Llegaron todas puntuales, salvo yo que me dormí y tuve que salir corriendo de casa hasta llegar allí.
Cuando llegamos todas, nos pedimos unas cervezas con unas patatas con jamón que tanto nos gustaban, las que van en bolsas de Matutano.
Estuvimos hablando de todo un poco, e incluso me querían comentar cosas que habían leído de la novela porque en algunas partes no estaban de acuerdo de cómo las veía yo y en otras alucinaban el despliegue de sinceridad de cómo las había descrito.
En general, todas estaban satisfechas de ser protagonistas de algo; aunque yo sabía que, seguro que había algún reproche por algún lado, pero llevábamos muchos años de amistad y no había problema.
¿Sería verdad eso que dicen que unos cargan la fama y otros cargan la lana?
Capítulo 2
Unos cargan la fama y otros la lana
Era sábado y me había levantado sobre las diez y media, aunque ya me había despertado un par de veces esa noche.
Charlie estaba algo preocupado porque a veces me escuchaba hablar cómo si tuviera miedo; tenía claro que me habían vuelto las pesadillas y quería ayudarme a ahuyentarlas.
Al levantarme, me vino a abrazar y me beso la frente; me dijo que me ayudaría a que durmiera mejor y que no me preocupará porque él siempre iba a estar ahí.
Pasé la mañana haciendo cosas e intentando escribir un poco más hasta que dieron la hora de hacer la comida y lo dejé aparcado un poco.
Estaban a punto de llegar las vacaciones y estábamos pensando en donde nos iríamos este año.
Mientras tanto, cuando ya habíamos comido, me puse a seguir escribiendo un poco más mientras escuchaba la canción de “uno más uno son siete” de “Fran Perea”, ese cantante que era de los más me gustaba.
Cuando pasaron algunas horas, me puse con Charlie a ver una película esta vez tocaba ver una de las que le gustaban a él; así que decidió ver “Dos policías rebeldes 2”, que era de Will Smitch, Martin Lawrence, Jordi Mollá.
Aunque a mí también me gustaban esas películas, aparte de las series policiacas como Castle, yo siempre veía también Bones, NCIS, Candice Renoir; también veía sus películas.
Habíamos dicho que queríamos cine con palomitas, como no nos apetecía salir habíamos comprado palomitas y unas cervezas para verla.
Como nos atiborramos a palomitas, luego lógicamente no cenamos, pero nos lo pasamos muy bien.
Estuvimos riéndonos mucho y fue muy divertida la película; aparte de que con Charlie siempre lo pasas bien, te ríes mucho y sino ya se encarga él de meterse conmigo para que le ría la gracia o le siga la corriente.
Después de la película, aunque terminó tarde Charlie se duchó porque decía que para él era más cómodo por la noche que por la mañana que le daba más pereza.
Cuando salió de la ducha, que por cierto puso todo perdido de agua yo había puesto unas toallas en el suelo porque estaba mojado; pues no se le ocurrió otra cosa que quitar las toallas del suelo y resbaló tanto que se dio de culo contra él y yo al verlo espatarrado en el baño me tuve que ir, porque no hacía más que reírme.
Claro como es normal, luego se vengó y me tiró a la cama cómo él estaba mojado empezó a sacudirse toda el agua encima de mí y me mojo todo el pijama y claro la colcha quedó como el rosario de la aurora, pero bueno fue todo a la lavadora.
Cómo es normal del golpe que se había dado que tampoco fue para tanto, pero ya sabéis que los hombres son muy exagerados para sus caídas empezó a cojear durante un rato para llamarme la atención, y cuando se sentó y yo me acerqué a él y le di unos cuantos besos que era lo que realmente quería se le pasó todo.
Entonces llamé a Zaida, cuando se lo conté estuvo riéndose tan alto que casi se mea y casi ni me entendía.
Zaida: Mira que son torpes los hombres
Paula: Pero a Charlie ya lo conoces, a mí me va a pasar
Zaida: Le está bien empleado, por hacerse el machito, pero bueno lo importante es que esté bien y las risas que te habrás echado después.
Estuvimos riéndonos un buen rato, hasta que Charlie salió vestido y me miró con cara de pocos amigos y me dijo bueno qué, aparte de reírte de mí no tienes otro quehacer, porque que yo sepa como sigas hablando te van a dar las tantas y la historia no se escribe sola.
Al final le colgué a Zaida, me puse a escribir un rato más y luego ya mientras estaba Charlie preparándose para irse a la cama yo guardé la historia y me puse también el pijama.
Por la mañana, Charlie que quería vengarse del día anterior porque yo me había reído tanto; decidió cambiarme la ropa de sitio y poner la suya donde la mía, así que cuando yo me levanté para vestirme empecé a no encontrar nada ya que el señor me lo había escondido todo y hasta que encontré algo que ponerme estuve toda la mañana de lado a lado.
Así que cuando conseguí vestirme decentemente, me fui a comprar y él al verme marchar no hacía más que reírse; luego me di cuenta de por qué se reía.
Había cogido y me había cambiado todo de sitio en el baño así que terminé peinada que parecía que me habían cardado el pelo o peor aún que había metido los dedos en el enchufe, con una camisa multicolor porque la había puesto en la lavadora con la ropa mezclada y se había desteñido la ropa de color, unos pantalones rajados por todas partes y una coleta que me había puesto en plan moño que parecía Doña Rogelia en modo hippie.
Así que cómo no me dejo cambiarme, me bajé a la calle a comprar que menos mal que ya me conocían en el barrio y sabían lo que había, entonces nadie sospecho de mi atuendo tan extravagante.
Al subir, todavía se seguía riendo así que me cambié y me puse ropa de casa porque estaba cansada y dejé la compra en su sitio que, al verme, ya se puso a ayudarme.
Cuando terminamos yo me dediqué a recoger para luego sentarme tranquilamente en el sofá a leer mi libro “Tampoco pido tanto” de Megan Maxwell una de las escritoras que también me gustan mucho.
Estuve un rato leyendo y luego ya me fui para mi despacho porque se me habían ocurrido unas cuantas ideas para la historia.
“Gabriela crecía a pasos agigantados, era una niña muy buena y muy simpática, todo el mundo estaba encantado con ella; le gustaba mucho leer en eso había salido a su tía Laura, decía María que la niña llamaba así a su amiga Laura.
Javier y María estaban encantados con su pequeña, aunque les ocupaba mucho tiempo; siempre habían soñado con tener una niña muy bonita y muy lista.
David se pasaba el día currando en su empresa de edición y estaba muy ocupado, cuando tenía tiempo se dedicaba a sacar a su perro; que habían comprado un perro llamado Coco, porque a David le gustaba mucho ver Barrio sésamo cuando era pequeño.
Cuando Laura se enteró de cómo había llamado al perro se moría de risa; pero luego le hizo ilusión porque a ella también le gustaba mucho ese programa por la rana Gustavo que ella tenía en su cama”.
Cuando tenía más o menos la idea y según la iba escribiendo me puse la canción de fácil de “Maldita Nerea”, que me inspiraba un poco más.
Bea estaba en casa con Dani, los dos tirados en el sofá sin ninguna intención de moverse de ahí, él estaba sentado con los pies en la mesa y ella estaba echada con sus pies encima de sus piernas mientras él le hacía masajes; viendo una película malísima de la tres.
Tanto fue así que quedaron fritos, entonces sonó el teléfono y Bea con su habitual vocabulario estrafalario se levantó a ver quién era.
Cuando cogió el teléfono, se dio cuenta de que era Zaida, que estaba aburrida y pensando en qué hacer esa tarde.
Bea: Zaida, es domingo día de descanso semanal; no tengo ganas de salir necesito descansar un poco.
Zaida: Vale, pues hijas mías que aburridas que estáis todas últimamente, Paula desde que está enfrascada en su novela casi no sale, Begoña ya se sabe desde que se casó parece que no tiene otra cosa qué hacer; esto es un rollo…
Bea: Pues coge un libro, lee, pinta algo yo que sé, haz un puzzle, mira la televisión que están poniendo una película, ahora vete a la de la cinco que es American Pie, porque la de la tres “como conocí a vuestra madre”, es un coñazo total, en la otra por lo menos hay rabos.
Zaida: Por dios, no sé ni para qué te llamo siempre terminamos hablando de lo mismo
Así que Zaida mandándole un beso colgó y directamente estaba tan desesperada que le dijo a Diego que si salían a dar una vuelta y así se aireaban; éste la miró como si estuviera loca, pero al final cedió.
Capítulo 3
Paula me vas a volver loco
Por la mañana tenía claro que, aunque este verano el tiempo estaba algo extraño, había sacado toda la ropa de verano.
Cuando ya habían hecho el cambio y tenían todo guardado; cómo hacía buen tiempo habían abierto las piscinas así que se fueron a pasar la tarde.
Al llegar, se fueron a su sitio de todos los años y allí se tumbaron a tomar un poco el sol que tanto les gustaba; mientras que nos echábamos crema.
Después nos fuimos al agua, ahí venía detrás de mí para que me subiera encima de él y nadar por debajo del agua; o intentar quitarme el bikini por detrás.
Luego nos tomamos un helado y estuvimos hablando del día que habíamos tenido, Charlie había estado currando por la mañana sus tres horas tranquilamente, pero a la vez luego venía a casa y me ayudaba a mí.
Yo por las tardes, aparte de ir a la piscina que cuando él estaba en el agua, a veces yo me quedaba tomando el sol leyendo mi libro “Tampoco pido tanto”, que lo había empezado y lo leía bastante despacio; pero es que con el tiempo tan raro estaba cansada.
“David sacaba al perro todos los días por la mañana antes de irse a currar, luego lo dejaba en casa.
Como el trabajo de Laura era escribir, ella lo cuidaba, le daba de comer, lo lavaba y antes de comer ellos lo sacaba a pasear.
Estaba muy feliz con Coco, porque era muy bueno y no daba ningún mal; podía ir a cualquier parte con él que él se quedaba esperando afuera y hasta que no salía ella ni se inmutaba y eso que pasaban muchos perros ladrando pues él nada.
María que tenía permiso de maternidad durante unos meses, estaba con su pequeña en casa; le daba besos, jugaba con ella y le enseñaba cosas, le enseñó las letras y los números.
Jugaban mucho con los juguetes y veían muchos cuentos de animales y cuentos de años atrás como la caperucita roja, la ratita presumida, canciones como don pepito y don José, Susanita tiene un ratón y todas las canciones infantiles.
Lo llevaba al parque donde él cogía palos y piedras, luego al llegar a casa los tiraba a la papelera y subía; le había enseñado a ir al baño directamente, así que entraba abría el grifo y ponía sus manitas en el lavabo y esperaba a que le pusiera jabón para limpiarlas y luego cogía la toalla y se las secaba.
Javier que trabajaba en una agencia de viajes, a las dos y media salía e iba directamente a casa con su familia; le ayudaba a María en todo y luego era quien se ocupaba de bañar a la niña y echarla a dormir.”
La historia cada día me gustaba más, aunque tenía a mis amigas que siempre me apoyaban y cómo no a Charlie.
Charlie tenía muchas ganas de que yo terminará la historia y así pudiera tener tiempo para él; hacía mucho tiempo que no hacíamos el amor y eso ya empezaba a crear un ambiente un poco tenso en casa.
Así que, le prometí que la segunda parte sería la última y así podía tener tiempo para él.
Tenía muchas ganas de unas buenas vacaciones para ver sitios distintos, así que este año decidimos ir a Budapest que tenía muchas ganas de ir; respecto al idioma como Charlie sabía inglés no había problema.
Estuvieron unos cuantos días viendo a ver cómo podían ir y cuando; estaban encantados por el viaje e incluso se lo contaron a sus amigos.
Bea: Tíaaaa!!!! Te vas a Budapest como molaaaa
Begoña: Budapest mola cantidad, joo que morro
Zaida: Oye no necesitáis una guía no?? Que yo soy muy buena…
Bea: Tía, que se va con Charlie, es como si se fueran de luna de miel sólo que sin casarse
Zaida: Ya hombre, sólo era por si colaba mujer
Bea: Sí es que tienes unas ideas maña…
Así fue como poco a poco, aunque ellas estaban muertas de celos los animaron para irse una semana en mayo como iban a ir.
Los meses pasaban rápido y ya habían tenido un buen verano así que pronto llegaba la hora del curro y la verdad es que a Charlie no le hacía mucha gracia, pero aun así iba.
Yo seguía con mi novela ya tenía ganas de que tuviera un buen final.
Bea estaba feliz con Dani, eran una pareja muy especial; desde que habían empezado a salir éste siempre la colmaba de regalos e incluso cada día se daba cuenta de lo a gusto que estaba.
Dani trabajaba mucho entre semana, aunque estos días trabajaba desde casa en el ordenador y cómo sabía que Gabriel trabajaba en una agencia de viajes, decidió hablar con él para ver si le hacía una oferta a Charlie para nuestro viaje de primavera.
Así que le mando un email, se puso a escribirlo y luego se lo envió esa misma mañana.
*Hola Gabi:
Podías buscar unos buenos billetes para Charlie y Paula que fueran buenos y que estuvieran en primera; lejos de las alas para que puedan ver el paisaje, porque ninguno de los dos tiene miedo a las alturas, para ir a Venecia.
Saludos
Dani
Gabriel que estaba en la oficina en aquel momento, fue a mirar los correos como todos los días; así que cuando los leyó de repente vio el de Dani y eso le sorprendió.
Lo leyó y automáticamente le contestó; pero como ya era tarde hasta el día siguiente Dani no abrió el ordenador así que no lo vio.
Mientras tanto, Charlie que estaba mirando lo del viaje le llamo Dani diciendo que no se molestará porque no había billetes, habían hecho una huelga y ya no había.
Claro que era una mentira piadosa porque sus amigos querían darles una sorpresa y regalárselo ellos para el año que viene.
Las chicas lo sabían, aunque yo intentaba sonsacárselo no me daban ni siquiera una pista; al llegar a casa Charlie que tampoco se lo olía seguía intrigado.
Aún así, el fin de semana quedaron todos juntos y se fueron a cenar a un bar que vendían hamburguesas, pizzas, perritos y Kebabs se llamaba Mr. Dumbo, era muy conocido e iban de vez en cuando.
Luego se fueron a tomar una copa al bar “El Lío” que estaba en la zona vieja también llamada “El casco”, estuvieron hasta las cuatro de la mañana y ya se fueron para casa.
Capítulo 4
Mañana de resaca, tarde de confidencias
Esta mañana pensé que no me levantaba menudo resacón, ayer por la noche me pasé con el Puerto de Indias, la cerveza y el Jagger; porque acabamos en el bar de Charlie “Borrachos sin fronteras” y allí ya fue el desmadre total.
Charlie que hay que conocerlo, en cuanto me ve pasar por su bar se emociona sacando alcohol, según él cuando estoy borracha suelo ser muy graciosa y cómo todo me hace gracia me endulza el carácter con sus salidas de tiesto.
Aunque tú te quieras negar porque sabes que ya vas bastante cargada; ya llega el con su mejor arma que usa siempre conmigo esa sonrisa provocadora que lo caracteriza y que sabe que me vuelve loca.
Así terminamos que, al día siguiente, al levantarnos nos dolía todo el cuerpo; claro este chico un día me va a matar a mí.
Charlie: Me duele todo el cuerpo
Paula: Normal, es que sólo se te ocurre a ti emborracharnos ayer como lo hicimos, es que no tenemos conocimiento ni edad ya…
Charlie: ¿Edad? Yo solo tengo 31 años, estoy hecho un chaval, no como tú qué…
Cuando vio que mi rostro cambiaba a serio, de repente se vio en según lo que diga ésta me mata; voy a probar algo que la haga sonreír…
Paula: No como yo qué…
Charlie: Que cada día estás más guapa…
Charlie pensando…bingo ya ha sonreído es que no falla, tendré que utilizar esta estrategia más a menudo sobre todo cuando la voy a fastidiar; las noches en el sofá me van a matar la espalda
Después de todo esto, me fui a duchar para arreglarme porque se me estaba haciendo tarde.
Cuando yo estaba en la ducha, Charlie se puso a recoger nuestra habitación y hacer la cama hasta que salí.
Al salir, me fui a al cuarto a vestirme; entonces él se fue al baño a arreglarse.
Cuando terminé de arreglarme me fui a desayunar, que cómo era tan tarde decidimos tomarnos una fruta porque si no, no podríamos comer después.
Recogimos la casa entre los dos y luego Charlie salió a la terraza un poco a fumar; porque sino todo el día en casa se agobiaba.
Yo estaba escribiendo un poco de mi novela que ya la tenía casi terminada; pero quería que quedará muy bien.
Mientras tanto, se escuchaba de fondo la canción de “Sí tú la quieres” de David Bisbal y Aitana que tanto me gustaba; me hacía pensar en cómo escribir una historia con mi chico Charlie.
Ese día por la tarde, las chicas quisieron quedar a tomar un café y ahí que nos vimos en el café “Las noches de verano”, que estaba muy bien; quedaban ahí siempre cuando iban al cine o algún lado.
Al llegar, empezaron a hablar para ponerse al día; empezó Bea que tenía que contarles una sorpresa.
Bea contó que Dani le había dicho que había encontrado un piso para los dos y que se iban a vivir juntos; porque la casa de Bea se les quedaba pequeña, estaban felices pronto empezarían con la mudanza.
Así que estaba entusiasmada; estaba buscando gente para que le ayudará con las cajas y todas de repente miramos a otro lado cómo si no fuera con nosotras.
Bea: Tener amigas para esto, vale ya os pillaré…
Chicas: Mujer, como no te vamos a ayudar si somos tus amigas
Bea: Ya lo sé chicas, pero ya sabéis el dicho quien no llora no mama
Así fue como todas decidieron ir a ayudarla con la mudanza un día que pudieran, así que se prepararon para mirar el día e ir todas juntas.
Aparte de eso, Zaida empezó a contar que Diego estos días estaba ocupado en el trabajo y casi no se veían; pero que ahora le había dado por la fotografía y quería hacer un photobook de esos para ellos.
Así que ahora estaban yendo a sitios para hacerse fotos profesionales y ver qué tal quedaban; para luego trabajar en ellas.
Le tocaba posar y eso que a ella le encantaba ser protagonista, pero luego se moría de vergüenza con algunas fotos que colgaba él en el baño.
Estaba yendo a muchos cursos de fotografía y le gustaba, aunque sabía que tenía que trabajar mucho e ir retocando fotos le costaba días enteros, pero estaba entretenido y le gustaba.
Zaida seguía trabajando en el Corte Inglés, vendía mucho estos días y colocaba la ropa que se dejaban en el almacén para esterilizarla y poder volverla a poner en los estantes.
Estaban estos días a tope, pero les gustaba quedar conmigo para desconectar y que les contará como va la novela.
La verdad es que cada día me gustaba más escribirla, ver cómo los personajes les pasaban cosas; pero sobre todo saber cosas de mis amigas y así poder hacer una historia real.
Charlie estaba tranquilo en casa viendo la televisión, cuando yo aparecí por la puerta; se levantó me dio un beso y siguió viendo la tele.
Yo me puse ropa de andar por casa y me senté con él un rato a contarle un poco de cómo había ido la tarde.
Mis amigas estaban bien, aunque seguían ocultando esa sorpresa que tanto les estaba volviendo locos a los dos.
Hablaron de muchas cosas, contaron que habían hecho muchos vídeos estos días y algunas hasta leían en sus ratos libres; pero que necesitaban esas salidas para contarse su vida.
La vida ya era lo bastante aburrida de por sí, cómo para que no les pasará algo interesante o pudieran contar algo de mención.
Capítulo 5
La gran sorpresa llega en forma de sobre
Esta mañana había salido yo a comprar y hacer unos recados; mientras tanto Charlie estaba trabajando en su oficina.
Cuando terminó fue a casa, abrió la puerta del portal y miró el correo, entonces allí encontró un sobre con su nombre y el mío; lo cogió y lo subió a casa.
Al llegar a casa, lo dejó en la sala esperando a que llegará yo de hacer los recados para que lo viera y pudiéramos abrirlo juntos.
Cuando llegué a casa, Charlie se levantó de un brinco como si le hubiesen puesto un alfiler en el culo y vino con el sobre en la mano plantándomelo en la cara.
Paula: ¿Qué es esto?
Charlie: Pues que yo sepa esto es un sobre…
Paula: ahí llego, pero que significa, ¿Qué hay dentro?
Charlie: Eso me gustaría saber a mí, por eso te he esperado para abrirlo
Paula: Ainsss esto es amor ehh
Entonces la cara de poquer de Charlie fue alucinante; tanto que yo empecé a reírme tanto que tuve que dejar el sobre en la mesa hasta que me calmé, luego lo abrimos.
Empecé a abrirlo despacio, viendo el sufrimiento de nervios que llevaba Charlie; tanto fue así que me lo quitó de las manos y lo abrió él.
Charlie: Es que lo estabas abriendo tan despacio que me estaba poniendo malo
Cuando ya lo había abierto, vimos unos billetes con destino a Budapest para la semana del 3 al 8 de mayo del año que viene.
Al verlos, yo lloré de la emoción no me lo podía creer; iban con una carta firmada de todos los amigos que decía lo siguiente:
¡Hola chicos!
Cómo queríamos que fuera especial, entre todos hemos puesto algo de nuestro dinero ahorrado para vuestro viaje a Budapest, sabemos que teníais muchas ganas de ir y por ello hemos hecho vuestro sueño realidad.
Disfrutar del viaje y mandarnos fotos guapas; cuando volváis queremos que nos contéis la experiencia con pelos y señales.
Besos y abrazos
BEA, DANI, GABRIEL, BEGOÑA, ZAIDA Y DIEGO.
Cuando lo leímos nos quedamos sin palabras, no sabíamos qué decir; tanta fue la alegría que los llamamos para darles las gracias.
Para nosotros fue como un sueño hecho realidad, queríamos ir a Budapest y teníamos muchas ganas y ellos habían conseguido billetes de primera con todo pagado, hotel y estancia allí; aunque nosotros habíamos ahorrado para poder gastar y viajar por los pueblos de alrededor y las excursiones.
Yo cogí la cámara de fotos, empecé a preparar todo lo que se necesitaba y aunque faltará un año estábamos emocionados.
Ese día por la noche, quedamos con todos ellos en el bar de Charlie donde éste había decidido hacer barra libre para celebrarlo; fue algo increíble e incluso yo me metí por la barra para ayudarlo porque juntos todos decían que hacíamos un buen equipo.
Al llegar, estaba toda la barra llena de comida, y Charlie empezó a hacer combinados mientras yo al principio servía cervezas a diestro y siniestro; estaba a tope todo, pero fue una noche muy divertida.
Bailamos toda la noche, e incluso nos subimos a la barra a bailar; cosa que cuando Charlie me vio subida ahí se quedó alucinando, estaba acercándose a mí y yo me agaché y abriéndome de piernas me colgué a sus brazos y me beso.
Fue una gran noche, estábamos todos encantados e incluso los chicos al final subieron a la barra también después de bajar nosotras y nos dedicaron un streptease.
Se quedaron en calzoncillos sin camiseta, acabamos chillando como posesas con la música de fondo de Looking For Some Hot Stuff de Full Monty.
Esa noche fue espectacular, tanto que días más tarde antes de que llegará el momento del viaje todavía lo hablábamos en casa.
Estuvimos durante mucho rato comentándolo y yo me reía un montón; había sido un día inolvidable de esos que todavía te acuerdas meses más tarde.
Entonces fue cuando hablando poco a poco del tema fue cuando yo le dije que unos amigos me habían puesto el apodo de Streeper hace mucho tiempo.
Al enterarse quiso enterarse de donde había salido, yo le dije que de una broma pero que había experimentado algo parecido hace muchos años y ahí fue la gota que colmó el vaso.
Decidió que un día tenía que hacerle una demostración, yo le sonreí igual que hacía el conmigo cuando me daba a entender que no había roto un plato en su vida y pensé que se le olvidaría con el tiempo, pero no.
Así que hablando le dije que, de acuerdo, un día le haría una demostración pero que para eso tenía que tener la seguridad de que iba a quedar entre él y yo, y no lo iba a ir pregonando.
Entonces estuve pensándolo durante un buen rato y al final cedí, empezó a saltar como si a un niño de cinco años le regalas la pelota firmada por todos sus jugadores favoritos; definitivamente estaba saliendo con un niño grande, pero es que es tan mono.
Contento de haber conseguido su cometido, empezó a pensar en qué día me lo iba a pedir para que se lo hiciera y decidió que el día de su cumpleaños por la tarde/ noche cuando se fueran todos sus amigos y así fue.
Capítulo 6
Cumpleaños de Charlie
Después de muchos meses, llego el cumpleaños de Charlie; yo estaba escribiendo en mi despacho cuando de repente se oye la puerta.
Toc…Toc…
Paula: Charlie, pasa
Charlie: Hola pequeña, ¿Sabes qué día es hoy?
Entonces empecé a hacerme la loca diciendo que yo no tenía ni idea del día que era hoy; llevaba tanto tiempo enfrascada en mi historia para hacerla bien que es que ni me acordaba en que día vivía.
Charlie me miró en plan serio al principio, pero luego me dedico esa sonrisa que te dice “pequeña no nací ayer, y yo te quiero mucho, pero mientes fatal”.
Me entró la risa floja de manera que al final me dijo “y lo sabes”, así que le felicité y fui a la nevera a ver si estaba todo en orden, lo estaba y me puse a hacer el desayuno.
Cuando desayunamos ya nos arreglamos y nos fuimos a dar una vuelta porque se había levantado el día soleado y como casi no hacía aire se estaba bien por la calle.
Fuimos por la plaza España hasta el Pilar y luego nos fuimos por otro lado para ver si había algún bar para tomar algo; fuimos a uno que estaba a tope de gente y salimos porque sino era un agobio, al final encontramos otro menos lleno y nos tomamos unas tapas.
Al hacerse la hora de comer, nos fuimos a casa y allí ya nos cambiamos, Charlie puso la mesa con todo y yo mientras en la cocina empecé a preparar la comida y luego saqué la tarta.
Soplo las velas y luego nos la comimos no sin antes hacer el tonto y acabar hasta arriba de tarta; porque no se le ocurrió otra cosa que coger la mano y meterla en la tarta y untarme la cara de chocolate, yo hice lo mismo y acabamos riéndonos en el baño limpiándonos, pero nos reímos mucho.
Luego más tarde vinieron los amigos, estuvieron todos en casa tomando cervezas, tarta que sobró y le regalaron un marco con todas fotos nuestras y de ellos.
Nos echamos unas risas y nos lo pasamos muy bien; aunque Charlie sabía que la fiesta particular de él empezaba cuando ellos se fueran.
Estuvieron viendo fútbol los chicos y las chicas estábamos todas en la cocina hablando de muchas cosas y comentando cosas del trabajo.
Luego nos fuimos al jardín que habíamos puesto una especie de discomóvil en la terraza y acabamos bailando y brindando con Gin tonic que habíamos comprado para la ocasión aparte de cervezas.
Estaban todos muy contentos y las chicas como los chicos estaban viendo el fútbol en la televisión estaban en el jardín echadas en las hamacas porque, aunque fuera noviembre, daba la casualidad que hacía buen día y estaban todas echadas tomando algo de sol hablando de sus cosas.
Al acabar el fútbol salieron todos los chicos a la terraza, a encontrarse con sus chicas y se pusieron a hablar con ellas.
Charlie se sentó a mi lado, me puso las manos en las piernas y acariciándome me dijo que gracias por todo que había sido un día maravilloso; pero que sabía que lo bueno iba a llegar pronto.
Sobre las doce y media se fueron todos a casa y ahí fue cuando empezó el show de su cumpleaños.
Al irse todos, Charlie fue hasta la mirilla de la puerta a cerciorarse que era verdad que estaban solos y cuando ya estaba seguro fue a la habitación se tumbó en la cama y esperó a que llegará yo.
Para esa noche me había comprado un picardías de tal manera que a él no le pasó desapercibido porque era rojo y se quedó helado cuando lo vio.
Le hice un número bastante bueno, tanto que luego me dio una buena recompensa y terminamos abrazados con la canción de “Para siempre” de Xriz que tanto nos gustaba.
Cuando terminó la canción, apagamos la radio y Charlie empezó a “jugar”, de tal forma que empezamos a hacer el amor de tal manera que casi me deja sin aliento.
Luego fue cuando estábamos cansados, pero aún así arregle el cuarto para poder irnos a descansar.
Mientras tanto, Charlie se fue a darse una ducha y a ver la televisión cuando terminó.
Al acabar yo de preparar todo, me fui al sofá donde estaba Charlie y empecé a acariciarle la espalda, le quite la camiseta lo abrace por detrás dándole besos cortos poco a poco hasta que acabamos acostándonos.
Fue un día muy especial y se levantó y me dijo.
Charlie: Me siento el hombre más afortunado del mundo por tenerte a mi lado.
Paula: Lo mismo digo, enano
Charlie: Te quiero pequeña.
La cosa iba muy bien entre nosotros y la cosa iba muy rodada; al final sería una buena salida la del viaje a Budapest.
Capítulo 7
Cuenta conmigo
Esa mañana el sol entraba por la ventana de mi habitación dándome en la espalda mientras que Charlie me observaba desde una esquina de la habitación.
Cogió la cámara de fotos y empezó a hacerme fotos sin darme cuenta, las metió en el ordenador y las arregló.
Cuando ya las tenía arregladas, las imprimió para enmarcarlas en un marco blanco para colgarlo en la pared y regalármelo a mí.
Todo eso lo hizo sin que yo me enterará, fue a por el marco y cuando llegó a casa lo guardo en un cajón que yo no sabía dónde estaba.
Mientras tanto, yo estaba escribiendo la historia que me estaba quedando muy bien o por lo menos eso parecía; tenía que hacer un borrador y mandárselo al editor.
“Gabriela poco a poco crecía bastante, así que empezó a ir a la guardería e iba muy contenta porque poco a poco iba conociendo niñas y tenía amigas.
María y Javier estaban contentos con ella porque era una niña feliz y se llevaba bien con todo el mundo.
Laura estaba contenta con su novela; tenía todavía tiempo para acabarla, pero quería cerrarla bien y le pidió a David que le diera buenas ideas; entonces decidió éste decirle que metiera al perro en la historia en plan guay.”
Tenía las cosas hechas y entonces Charlie me dijo que había ido de recados, que ahora estaba cansado así que se fue al sofá y se echó a ver la televisión; tanto que se durmió.
Mientras tanto, yo estaba terminando un poco la historia y cuando acabé en un punto clavé me fui a la cocina a hacer la cena.
Estuve haciendo la cena mientras que Charlie estaba echado en el sofá medio dormido viendo la televisión; entonces decidí despertarlo para cenar cuando terminé de hacerla.
Paula: Charlie vamos a cenar, levántate del sofá…
Charlie medio dormido dio a entender que ahora se levantaba; así que decidí coger los platillos de juguete que había comprado para casos de emergencia, así que los cogí y empecé a tocarlos delante de la televisión.
Se levantó de un saltó que a poco se cae de culo porque resbalo en el suelo de la cocina que estaba lleno de aceite que se había caído al cocinar los fritos de aquella noche.
Me reí mucho, pero como Charlie siempre se vengaba de esas cosas; decidió poner tierra de por medio como si no pasará nada, ya se vengaría en otra ocasión.
Me dejó escribir un rato y me dijo que le gustaría escribir nuestra historia con su punto de vista, así que decidió que le diera alguna idea porque quería darme una sorpresa y escribir algo bueno que a mí me gustará leer.
La idea a mí me gustó, pero en serio iba a ser capaz de hacer una novela donde nosotros fuéramos protagonistas.
Las chicas me llamaron para quedar a tomar algo en el bar “La primavera llegó”, un bar nuevo que habían inaugurado esa semana unos amigos de Dani que se conocían desde el colegio y eran hermanos gemelos.
Así que quedaron ellas en el bar, se tomaron unos combinados que les gustaba mucho y hablaron de muchas cosas.
Yo les dije que Charlie me estaba comentando que quería escribir nuestra historia para tener su propia voz en ella y que yo supiera su versión.
Las chicas alucinaron por ese despliegue de sinceridad de parte de Charlie, sobre todo porque le diera por escribir algo así; pero iba a ser divertido comprobar si era verdad que iba a hacerlo.
Estuvimos hablando y metiéndonos un poco con él; porque cómo iba él hacer algo así y quedar como un buen escritor cuando él nunca había escrito una línea seguida ni para el colegio.
Así que aparte de esto, Zaida estuvo comentando cosas sobre Diego, que le tenía bastante preocupada porque estaba bastante raro últimamente.
Es que Diego estaba preparando una sorpresa para Zaida, sabía que le gustaba mucho viajar a ciudades y tenía planeado un viaje donde hacían la ruta desde Madrid a las ciudades más cerca de alrededor.
Zaida no tenía ni idea, sólo que estaba raro porque la idea de Diego solo la sabían los chicos.
Mientras estaban hablando de todo un poco, se abrió la puerta y apareció Begoña que hoy llegaba tarde porque tenía mucho trabajo en la peluquería.
Ahora había más clientes que antes, en pleno verano porque resulta que cómo hacía más calor; la gente quería cortarse el pelo para estar fresquitos.
Hablando comentó que una de las personas que le había cortado el pelo esta tarde, le resulto bastante familiar ya que era Charlie.
Todas nos quedamos sin palabras, sabía que estaba haciendo muchos recados últimamente, pero no me había comentado nada de ir a la peluquería.
Entonces hablamos de eso y de todas las cosas que les estaban pasando a Bea con su jefe que la volvía loca con tanto papeleo últimamente, decía que en vez de trabajar en una oficina parecía que estaba trabajando en un banco; de la cantidad de horas que le echaba.
Las chicas al final llegaron a la conclusión que no debería de ser tan cerrada, que si Charlie quería escribir nuestra novela que lo hiciera y luego que la leyera ya sacaría mis propias conclusiones una vez acabada.
Terminamos los combinados y cómo al día siguiente era un día de trabajo nos fuimos a casa y al llegar me encontré algo que no me lo esperaba.
Charlie estaba sentado en el ordenador, con el programa de Word abierto y el cursor parpadeando.
Abrí la puerta y la cerré despacio de tal manera no quería asustarlo; estaba con una taza de café y pensando en cómo empezar a escribirla.
Me acerqué y le dije cómo había empezado yo a hacerla, la manera que tenía de planificarme para escribir poco a poco y darle la forma que yo quería que tuviera.
Él estaba contento, porque veía que no me lo había tomado como si me estuviera plagiando sino cómo algo que estaba orgullosa de que él hiciera por mí.
Así que para sentirse más agradecido tenía la idea de hacerme un buen regalo; pero no sólo iba a ser el cuadro, así que decidió ir a una tienda de animales y comprar lo que siempre había querido tener en casa, un perro.
Capítulo 8
Tú ya me quieres, pero aún no te has dado cuenta
Charlie tenía todo planeado para darme una sorpresa el día de nuestro aniversario, hacían un año que estábamos juntos y quería celebrarlo a lo grande; así que encargó que la sorpresa fuera para el sábado que era cuando nos habíamos conocido
Tenía muchas ganas de que llegará ese día, así que cómo bien había aprendido de mí se dedicó a tachar los días en el calendario.
Aparte de eso, tenía que empezar a escribir nuestra historia; tenía que buscar nombres para los personajes y no sabía cómo llamarlos para que no coincidieran con los míos.
Así que decidió llamar al “consejo de sabios”, para que le dieran alguna idea; aunque sabía de buena tinta que iba a acabar en tragedia o desastre, aunque claro ellos se consideraban muy listos y los fieras de sus respectivos hogares.
Por eso siempre que se juntaban tenían el grito de guerra de “Que somos leones o huevones” así les iba que la mayoría eran un caso aparte, sus ideas acababan siendo algo “especiales”.
Aún así eran sus amigos, así que cuando les fue a pedir consejo; éstos decidieron preguntarle porque le había dado en coger la faceta de escribir y menos nuestra historia, porque siempre iría yo detrás a poner pegas de “esto no fue así “, Charlie “en serio te crees que vas a poder publicar algo si no has escrito nunca” así sucesivamente.
Charlie todo mosqueado les dijo que los había llamado para animarle, no para que le minaran la moral.
Al final después de una larga charla con él entre todos, decidió que no quería abandonar e igual podría salir algo bueno de eso.
Pero que tenía que tener claro que para escribir necesitaba una buena inspiración y que, aunque con la mujer que tenía a su lado tenía de sobra; podría buscarse una buena musa.
Cuando llegó a casa, fue a buscar en su baúl de los recuerdos alguna de las fotos donde él estuviera con alguna chica que le gustará en su momento y empezó a pensar en ella como musa, al final acabó pensando en mí y decidió ponerme de ejemplo con distinto nombre.
Quería algo que tuviera sentido, así que cogió todas nuestras fotos y empezó a imaginar la historia empezando desde el principio.
“Esto empezó un 29 de febrero, cuando hice la fiesta del año bisiesto en mi bar “borrachos sin fronteras”, ahí fue cuando entró Paula esa noche sola.
No habían ido los amigos porque tenían otros planes mejores, por lo menos eso fue lo que dijeron y cómo había que pagar mucho quisieron irse a otro lado; pero ella no.
Ella se acercó a mi bar, vino con esos pantalones vaqueros ajustados que le quedaban de vicio y su camiseta con un jersey de capucha que a ella tanto le gustaban.
Ese día tenía el pelo suelto y estaba muy guapa, le habíamos puesto una especie de diadema con dos antenas verde y yo me puse otra de color rojo para poder entonar mejor en la foto.”
Así empezó él su historia, sólo que en vez de cambiarme el nombre puso el mío y claro yo que lo vi de reojo sonreí.
Entonces él se me acercó y me dijo que era lo que estaba cotilleando que, si yo no le dejaba ver mi borrador el tampoco el suyo, así que hasta que no estuviera acabado me quería fuera de allí.
Yo cogí y marché, le cerré la puerta despacio y me reí un buen rato viendo como se había tomado la apuesta como un reto, me estaba saliendo todo a pedir de boca.
Allí que estaba Charlie escribiendo nuestra historia, ni siquiera cambiando mi nombre; mientras que yo estaba muerta de risa en la cocina viendo cómo expresaba sus emociones.
Cómo ya se hacía tarde, me dedique a hacer la cena y esta vez había comprado para hacer una pizza al horno; así que me dedique a ponerle ingredientes y montarla por mí misma, tenía claro lo que le gustaba y lo que no así que me puse a hacerla.
Mientras le ponía los ingredientes, me puse la radio en el canal de máxima FM y tuve la suerte de que ponían la última canción del grupo Estopa que tanto me gustaba, “Fuego”.
Charlie que estaba escuchándolo desde mi despacho, que cuando escribía su historia se lo agenciaba para él durante un rato que yo le dejaba.
Aunque él lo que más miedo le tenía no era trabajar allí, era cuando yo cogiera su historia y me dedicara a “opinar” o corregir eso que intentaba dejar caer como si nada, cómo si yo hubiera sido una presa fácil de conquistar que es cómo él había contado a sus amigos una vez que empecé a salir con él.
Le flipaba verme escribir tan deprisa en una historia que él había vivido desde el minuto uno, sólo que tuvo que correr aventuras y desventuras para conquistar mi corazón.
Así que cuando yo terminaba de escribir, me sentaba en el sofá a relajarme leyendo mi libro “tampoco pido tanto” que, aunque me gustaba me estaba costando una eternidad leerlo porque siempre tenía cosas qué hacer.
Esa noche cuando estaba echada en el sofá, a punto de quedarme dormida se acercó Charlie sigilosamente y me miró sonriendo; me medio desperté y lo miré como diciendo que estará tramando éste ahora.
Charlie: ¿Sabes qué? Creo que ahora ya sé por qué te escogí a ti como compañera de vida
Paula: Yo también lo sé.
Charlie: Porque a ver, lista
Paula: Porque me quieres, lo que pasa es que todavía no te has dado cuenta
Charlie: Correcto
Charlie se quedó pensando durante unos momentos hasta que soltó…
Creo que ya sé porque te quiero, porque mientras las otras me lo decían tú me lo demuestras cada día con esas palabras escritas prendadas en un papel y con hechos inolvidables; entonces fue cuando yo me levanté un poco del sofá me acerqué a él y le besé.
Capítulo 9
Tenías que ser tú
“Gabriela estaba muy mayor, iba para los dos años y sus padres quisieron hacerle una sorpresa con sus amigos de la guardería, aparte de llamar a sus amigos que ella los tenía como tíos.
Estaban todos en su casa muy contentos, le colmaron de regalos e incluso le sacaron su tarta de minie que la habían encargado de chocolate porque la niña tenía alergia a la nata, en eso se parecía a su madre.
Su tía Laura y su tío David le regalaron un muñeco de peluche que era una ranita a la cuál ella ya bautizo como Gustavo, porque le gustaba mucho la de su tía Laura.
Estaba feliz, mientras que los mayores se estaban tomando sus cervezas en la terraza y los niños los tenían delante jugando a la pelota.
Era su segundo cumpleaños y sabían que el año que viene ya tenía que ir al colegio; así que estaban buscando el mejor cole para su pequeña.
Mientras que Laura les contaba que la historia que escribía le había gustado a un guionista y que iban a sacar una película.
La noticia les gustó a todos, estaban felices porque sabían lo importante que era para Laura que hicieran de su novela una película.
Así que estuvieron celebrándolo a lo grande, bebieron y brindaron con cerveza durante un buen rato, menos María que no podía beber alcohol ese día.
Entonces cuando todos estaban encantados, decidió María volver a dar una buena noticia.
- María: Sé que no os lo imagináis, pero ayer fui al médico y me dijo que no podía tomar alcohol en unos días
- Amigos: ¿Y eso?
- María: Me he vuelto a quedar embarazada, esta vez no fue buscado como la anterior, pero es que además vienen gemelos.
Los amigos vitorearon a la pareja y David abrazó con fuerza a Javier diciendo tío eres un fiera.
Laura les contó que ellos no iban a tener hijos porque no tenían suficiente dinero como para tener a un tercero en discordia, por eso habían escogido tener un perro.
Los niños estaban encantados con Coco, aunque lo estaban volviendo loco de tanto hacerle correr detrás de una pelota se revolcaba por la hierba con ellos y los niños estaban encantados.
Así que después de la fiesta decidieron marcharse a casa porque estaban cansados, cogieron a Coco y se fueron.
Cuando llegaron a casa decidieron ponerse el pijama e irse a dormir porque estaban agotados y no podían más con su alma.
Sabían que tenían una vida plena y que esto era lo que había así que vivían felices como estaban.
Pasado el tiempo, Laura y David se fueron de vacaciones a Miami, estuvieron una semana así que dejaron a Coco en una guardería para perros porque sabían que como se lo dejaran a la madre de David iban a hacer un circo con él.
Así que estaban preparando el viaje y tenían muchas cosas qué hacer aparte del trabajo y cómo poco a poco la cosa iba mejor decidieron cogerse las vacaciones para agosto.
Para desconectar del ordenador, Laura se dedicaba a bailar en su casa las canciones que ponían en la radio; llevaba haciéndolo toda la vida, pero esta vez Coco se ponía con las patas arriba para hacerlo con ella.
Verlos bailar era como un circo gratis, lo único que a David le encantaba porque sabía que Coco había estado con familias de cuidado y ellos lo trataban como uno más; aparte de que él no podía tener hijos por un problema de pequeño y Coco fue la segunda mejor cosa que le paso en la vida, la primera cómo no era su pequeña Laura.
Era así como la llamaba a su novia que tantas veces, antes de salir juntos le había costado conquistar y al final acabo rendida en sus brazos; esa noche de verano delante de la hoguera de San Juan a la luz de la luna.
En ese momento que se quedó pensando, apareció Laura por ahí con su sonrisa provocadora y le dijo en el oído.
- Laura: ¿Qué piensas cariño?
- David: Que ahora sé porque no estaba a gusto con otras mujeres.
- Laura: ¿Por qué?
- David: Porque ya lo dice el título de tu novela “Tenías que ser tú”.
Esa frase dejó a Laura sin palabras, tanto que se le acercó y le besó, el beso que le dio fue tan largo y jugoso que aún le quedó el sabor a su pintalabios de fresa que tanto le gustaba a ella ponerse.
Se había dado cuenta de que había escogido a la chica perfecta, o por lo menos él lo veía así; era maravilloso tener a una persona que te quiere y te respeta, pero sobre todo que acepta tu condición sea como sea, porque no se ha enamorado de tu físico sino de tu persona y del potencial que tienes para hacer realidad todos tus sueños y todo lo que te propongas.
Había sido el sueño de su vida, al final decidió que era el momento oportuno para ir a ver a sus padres y pedirles la mano.
Tres días más tarde, apareció en casa de sus suegros y les pidió la mano de su hija y éstos aceptaron.
Al llegar a casa, le había dicho a Laura que iba de recados, pero lo que no sabía era que había estado en su casa pidiéndoles la mano.
Quedó con los amigos y cuando estaban todos juntos en casa decidió dar la buena noticia.
David: Después de mucho tiempo, me he dado cuenta de que eres la mujer de mi vida y con la persona que yo quiero envejecer, así que si me permites el atrevimiento; tengo que decirte algo…
Laura se quedó petrificada cuando vio el anillo delante de ella, era de diamantes y muy bonito brillaba mucho y sabía que era especial.
David: Laura Castaño, eres mi sol de día y mi luna de noche, ¿me concederías el honor de casarte conmigo?
Laura no se lo podría creer, le saltaban las lágrimas y era como un sueño hecho realidad, entonces para que todos lo oyéramos contesto.
Laura: David Escudero por supuesto que quiero casarme contigo. ¡Sí!
La boda se hizo en junio, fueron todos sus amigos y familiares al evento que fue en un jardín enorme con sillas y un altar precioso.
Luego hubo baile y se lo pasaron genial durante toda la noche, así fueron felices para siempre. “
Capítulo 10
Un regalo especial con sorpresa
Después de pegarme la panzada de escribir la novela; decidí mandarle el borrador a mi editor Juan Carlos y descansar un poco.
Tenía claro que iba a ser una bomba de relojería, pero también quería que fuera especial; aunque tenía miedo de que me estallara en la cara.
Así que estaba algo preocupada, pero bueno él era el que tenía que juzgar con sus propios ojos como había quedado la historia.
Charlie estaba enfrascado en la suya, de tal manera que decidió estar lo más posible conmigo a ver si así yo le ayudaba un poco.
Le dije que mis servicios tenían que ser recompensados; porque claro ya me había pegado buena paliza con la mía como para ahora hacer la de él.
Pero bueno como lo vi animado, decidí echarle una mano; aunque toda imaginación buena la tenía él, aunque desde que había escrito esos diarios de adolescente no se veía con muchas fuerzas de hacer una historia real.
Aunque lo que yo creo es que estaba muerto de miedo, porque claro cómo iba él a inventarse algo donde yo estaba de protagonista y encima tener que opinar de mí; aunque yo hubiera hecho lo mismo con él.
Según él era distinto, el carácter de él era de una manera que me dejaba dar a entender ciertos aspectos.
Entonces de repente, sin saber por qué, llamaron a la puerta con un paquete que además parecía que se movía.
Charlie fue a firmar la entrega del paquete, porque la sorpresa la tenía él guardada en el cajón.
Cuando se fue el mensajero, Charlie se sentó en el sofá conmigo y me dijo que primero abriera el paquete que se movía.
Al abrirlo, casi me entran ganas de llorar de emoción; me había comprado un perro, pero no uno cualquiera sino un Golden Retriever que eran los que me gustan a mí, el que sale en el anuncio de Scottex.
Me puse a llorar de la emoción, lo cogí en brazos y era como un peluche que se movía y me lamía la cara.
Charlie me dijo que le había puesto de nombre Rocky y a mí me pareció bien, era monísimo, yo estaba encantada con él.
Entonces cuando dejé al perro en el suelo, en vez de marchar corriendo por la casa se quedó quieto mirándome hasta que ladró como diciendo “yo estaba a gusto en tus piernas porque me has bajado”, así que lo volví a subir a mis piernas y mientras jugaba con él, Charlie fue a por el otro paquete.
Cuando vi que había otra cosa más me emocioné mucho, fui a abrir el paquete y me encontré un marco precioso blanco con fotos nuestras, le besé y nos abrazamos como pudimos porque tenía al perro en medio.
Fuimos a la terraza que cómo era enorme, Charlie le había hecho una caseta al perro de madera muy grande y el perro corría por la terraza.
Empezamos a turnarnos para sacarlo a pasear, íbamos con él al parque, a dar una vuelta y siempre estaba a nuestro lado; nunca se alejaba.
Estábamos felices, cómo no teníamos coche pues viajábamos en autobús con él; cómo era tan bueno hasta lo dejaban sentarse en los asientos con nosotros.
Los niños cuando lo veían por el parque jugaban mucho con él, luego al llegar a casa iba directo al baño.
Allí lo lavaba y le secaba un poco el pelo, que al peinarlo me llenaba de pelos por todos lados, pero luego cuando uno de los dos estaba malo él nos hacía mucha compañía.
Nuestros amigos estaban encantados con el perro, Gabriela jugaba mucho con él y el perro quería mucho a la niña.
Cómo estaba tan bien educado cuando nosotros comíamos no nos molestaba, al acabar venía para que jugáramos con él; era muy cariñoso.
En mis horas de trabajo, el perro se echaba a mis pies y no me molestaba; hasta que sonaba la puerta de casa que llegaba Charlie y entonces se ponía a ladrar como si le fuera la vida en ello.
A Charlie lo admiraba mucho, él era quien lo llevaba al veterinario, a veces era el que más lo lavaba después de los paseos; pero luego en casa con la que más jugaba era conmigo y su peluche preferido.
Tenía prohibido coger a Gustavo, sabía que mi rana de peluche era intocable y que cómo se le ocurriera cogerla que iba fuera de casa; así que le tenía bastante respeto a mi muñeco.
Hasta Charlie que al principio se metía con él, empezó a cogerle cariño y cuando yo no le veía lo cogía para hablar, eso de que un muñeco hablará y echará broncas a Rocky nuestro perro lo tenía un poco acobardado.
Pero luego para que Gustavo le perdonará por las cosas malas que hacía, le lamía la cara y me lo llenaba de babas.
Así que un día me encontré a Rocky encima de mi cama con Gustavo encima; había cogido al muñeco y se lo había puesto encima de él.
Cuando llegaron los amigos y querían coger al muñeco, Rocky les ladraba en desaprobación porque sabía que a mí no me gustaba.
Y yo se lo ponía en su lomo y él se lo llevaba a su cuarto, con el hocico lo metía en el armario y cuando se caía lo lamía porque para él era como si se hubiera hecho daño.
La verdad es que verlo jugar con mi rana era algo increíble, hasta Charlie alucinaba viendo el panorama, pero era lo que había y en el fondo le hacía gracia.
Cómo ya no tenía nada que escribir porque le había mandado a mi editor la historia estaba un poco distraída.
Así que decidí irme a dar una vuelta a hacer fotos, claro cuando oyó Rocky que me iba se puso en la puerta con la correa a ver si colaba y me lo llevaba.
Charlie al ver al perro sonrió, y empezó a ladear la cabeza de lado a lado.
Paula: ¿Qué quieres decir con eso?
Charlie: Pequeña, me parece que no vas a ir sola a hacer fotos hoy
Paula: Ya me he dado cuenta ya, bueno pues nos vamos los dos.
Así fue como lógicamente me lleve a Rocky a la calle; se portaba muy bien e incluso me dejó hacer las fotos que yo quería para luego retocarlas en casa.
Estuve dando vueltas con él encontrándome a mis amigos; que cuando lo veían se agachaban a tocarlo y él se revolvía un poco porque los quería mucho y le gustaba jugar con ellos.
Les conté que había sido regalo de aniversario de Charlie, que estábamos los dos más unidos que nunca y que yo estaba feliz con el resultado de la novela; aunque no salía a la venta hasta diciembre.
Mi editor me había contestado ese mismo día y había sido un gran halago el saber lo que pensaba de ella.
Hola Paula:
Lo cierto es que me impresionas cada día más, no me extraña que Charlie esté orgulloso de ti y sobre todo que piense que por fin ha encontrado a la niña de sus ojos.
Me encanta esta novela, es tan realista que creo que se merece la mejor de las críticas.
Un saludo.
Juan Carlos
Me había encantado el email que me había mandado mi editor, era como un soplo de aire fresco e incluso en la posdata me había preguntado si estaba pensando en hacer una tercera parte; aunque por el momento no me había encontrado yo con mucho ánimo.
Después de tanto tiempo trabajando y borrando y editando sabía que me merecía unas buenas vacaciones de estas que no pudiera olvidar, así que como estaba a punto de llegar de nuevo la primavera; Charlie cogió y sacó los billetes del cajón y me los puso delante.
Charlie: Pequeña, nos vamos de vacaciones.
Paula: ¡Qué ganas tenía yo de oír eso!
Capítulo 11
Nos vamos de vacaciones
Llegó el momento de irnos de vacaciones, que ganas teníamos de descansar los dos solos; así que dejamos a Rocky en la guardería dos semanas y nos fuimos a Budapest.
Fuimos a Madrid para ir al aeropuerto que el avión salía a las 12 de la mañana, así que sobre la 13.00 ya estábamos allí.
Al llegar nos recogió un autobús que nos llevó al hotel para que pudiéramos dejar las cosas allí.
Cuando ya habíamos dejado todo allí, nos fuimos a dar una vuelta por la ciudad hasta ir a una oficina de información y turismo para coger allí un mapa.
Cogimos el mapa, lo pagamos y nos fuimos a ver las cosas importantes de la ciudad.
Al principio de la mañana, fuimos a ver el Parlamento que fue precioso; estuvimos dando una vuelta y haciendo fotos por ahí.
Luego nos fuimos a comer, estuvimos comiendo en un restaurante muy bonito que luego hicimos las respectivas fotos.
Al acabar, nos fuimos a ver el puente de las cadenas, el castillo de Buda y el bastión de pescadores y la iglesia de San Matías.
Luego más tarde nos fuimos a cenar y cómo estábamos cansados nos fuimos al hotel a descansar.
A la mañana siguiente, nos fuimos a la Iglesia de San Esteban por la mañana a verla, allí nos dejaron hacer fotos y paseamos por la ciudad, compramos alguna que otra cosa.
Por la tarde para relajarnos, nos acercamos a los balnearios de la ciudad; que era una cosa maravillosa.
Allí nos relajamos y estuvimos un buen rato probando en las aguas termales; luego cogimos unos bocatas y nos fuimos a comérnoslos al hotel.
Por la mañana había buffet, así que nos poníamos morados porque teníamos que coger fuerzas para seguir andando y viendo cosas.
Las vistas eran extraordinarias, por las mañanas nos levantábamos pronto para ver el amanecer, era algo maravilloso fuimos por toda la ciudad cogidos de la mano y fue algo muy bonito.
Pasamos a ver las cafeterías de por allí; donde nos tomamos un café con los bollos de la zona.
Hablábamos de todo un poco, nos reíamos y visitamos los lugares más bonitos de la ciudad.
Fuimos al acuario que también estaba muy guay, fue enorme y había muchos peces de muchos colores y tamaños.
Encontramos tiburones, mantas, estrellas de mar, pero sobre todo muchos peces.
Nos encantó, luego salimos y cómo ya era de noche porque ahí el horario pronto oscurecía nos fuimos al hotel.
Pasamos de Buda a Pest para ver el duende de la suerte de Budapest que era muy bonito y a mí me gustaba mucho.
Estuvimos conociendo lugares muy bonitos e incluso fuimos en barco por el Danubio para ver la ciudad desde allí.
Esa noche en el hotel, Charlie se puso cariñoso; empezamos dándonos besos pequeños también llamados picos poco a poco, me acariciaba suavemente desde las piernas por mi vientre hasta llegar a mi cara.
Al llegar a mi cara me la cogió con las manos y me beso tan ardientemente que pensé que me derretía allí mismo; yo entrelacé mis piernas con las de él y con mis brazos lo abracé y acariciándole la espalda nos besamos.
Poco a poco empezamos a movernos de arriba abajo poco a poco deslizándose por mi cuerpo hasta que llegamos al orgasmo, cuando ya nos habíamos puesto cogimos un preservativo y fulminamos la noche haciendo el amor.
Al acabar, nos duchamos juntos echándonos jabón el uno al otro, luego abrimos la ducha y nos lo quitamos poco a poco.
Cuando terminamos salí yo primera, me sequé y luego salió el detrás de mí; cogió una toalla y se la puso a la cintura, se secó y salimos a la habitación a vestirnos.
Luego se fue a la terraza a fumarse un cigarrillo, mientras que yo preparaba las cosas para irnos a cenar porque era la última noche e íbamos a ir a un restaurante/ pizzería que estaba enfrente del hotel Budapest que era dónde estábamos.
Cómo era la última noche, me llevó al puente de las cadenas que por la noche era precioso y allí me dijo que tenía que decirme una cosa.
Cuando llegamos yo estaba de los nervios; así que decidió acercarse y me cogió de la barbilla y me dijo es el mejor viaje que hecho en mi vida y tú eres especial por ello y quiero que sepas que antes te quería, pero ahora te amo.
Por ello, me voy a quedar a vivir contigo para siempre porque contigo todo es más fácil y además cuando estás conmigo puedo decir que estoy en casa.
Capítulo 12
Vuelta a la rutina
Cuando llegamos a Zaragoza, cogimos un taxi directo para casa porque lo único que queríamos era llegar a nuestro hogar.
Al llegar a casa, deshicimos las maletas; dejamos las cosas en su sitio y luego más tarde nos echamos un poco en el sofá a descansar.
Mañana ya era lunes y era día de escuela; así que él ya empezaba a trabajar otra vez y yo tenía que preparar una tercera parte de mi historia cómo me había insinuado mi editor Juan Carlos.
Así que decidí ponerme delante de mi ordenador, abrí el Word y cómo siempre me saludó mi cursor parpadeante que me ponía tan nerviosa cómo diciendo hombre ya estás aquí otra vez, que tengo que escribir ahora.
Estaba en un momento que no sabía que escribir, pero sobre todo tenía una idea, aparte de que Charlie estaba ansioso por volver de currar para coger el ordenador y seguir con nuestra historia.
Estuvo trabajando su jornada completa y cuando llegó a casa se cambió y se preparó para comer.
Después de comer, recogió la mesa y fregó todo; mientras que yo estaba en el salón leyendo mi libro.
Cuando ya hubo acabado, se fue directo a mi despacho a seguir con nuestra historia que lo tenía muy emocionado.
“Pasaron los días, llegó cincomarzada y Paula fue a almorzar con los de mi bar “borrachos sin fronteras”, porque se llevaba muy bien con ellos y luego se fue a dar una vuelta por ahí.
Al acabar, volvió y entonces la vi, en cuanto se acercaba le dediqué una de mis mejores sonrisas y le dije que sorpresa que hacía ella por aquí; me dijo que iba al baño y yo entonces le dije que volvería, me sonrió y se fue.”
Así seguía Charlie escribiendo nuestra historia; lo cierto es que lo estaba haciendo bien pero todavía le faltaba muchas cosas pendientes que él no escribía cómo por ejemplo lo que yo le hacía sentir cada vez que aparecía o sabía algo de mí; eso parecía que se lo reservaba para el final.
Le gustaba como le estaba quedando, porque cada día escribía unos cuantos párrafos, se le estaba dando bien sólo que ahora tenía que poner su punto de vista y para él eso era lo más complicado sobre todo sabiendo que luego era yo quien iba a leerlo.
Mientras tanto, yo estaba en la salita escuchando la canción de “como tú no hay dos” de Beatriz Luengo que me gustaba tanto, mientras seguía allí sólo que entonces en vez de leer estaba haciendo mi puzzle.
Cuando paso el rato, vi como sigilosamente Charlie se acercaba a la salita con el papel y el bolígrafo, se sentó al lado mío y me miró.
Paula: Hombre mi escritor favorito que viene a deleitarme con su sabiduría
Charlie: ¿Por qué te metes conmigo? ¿Crees en serio que no soy capaz de hacerlo?
Paula: No por dios, sólo que me parece muy raro que aparezcas en la sala sigilosamente como quien no quiere la cosa y me pongas el empiece de tu historia delante de mí para que me dé cuenta de que realmente me necesitas.
Charlie: Te voy a demostrar a ciencia cierta que no te necesito, ya verás cómo me sale igual de bien que a ti o por lo menos divertida.
Paula: De acuerdo, no te voy a decir el tiempo que tienes para hacerla; hazla a tu manera y luego le echamos entre los dos un vistazo
Así fue como él dijo que estaba de acuerdo; entonces tranquilamente yo me relajé y seguí a lo mío.
Cómo estaba bastante cansada, decidí echarme un poco a la cama porque me había bajado la regla y había dormido un poco mal esa noche.
Me dejó descansar y más tarde cuando veía que sino no podría dormir por la noche y le iba a dar el coñazo poniéndole los pies fríos en la espalda, me vino a despertar.
Cómo había fregado la cocina, tenía las manos frías porque claro cómo va él a fregar con agua caliente en pleno verano pues no, así que llegó al sofá y se echó al lado mío; me levantó la camiseta y me puso sus manos frías en toda la espalda.
Salté del sofá de tal manera que parecía que me habían puesto un alambre y cuando estaba ya levantada cogió y se echó él.
Charlie: Madre mía, menos mal todo el sofá para mí
Paula: ¿¿¿¿Qué????? ¡ah! Noooo
Charlie: Siiiii, que estoy muy cansado
Paula: ¿Cansado de qué??? ¿Pero has hecho algo hoy?
Charlie: Pensar, te parece poco…
Paula: Dios santo, tienes razón cariño eso agota a cualquiera y a ti más, todavía estoy viendo salir el humo de tu cabeza
Charlie: Te has levantado graciosa hoy ehhh de la siesta
Paula: Yo siempre soy graciosa. Viene de familia
Charlie: Yaaa
Estuvimos metiéndonos el uno con el otro un poco; durante un rato y luego ya cada uno hicimos cosas.
Charlie se puso a leer un poco, porque decía que así se inspiraba más y tenía las cosas más claras a la hora de escribirlas.
Yo al final me puse a hacer puzzle un rato, luego me fui a comprar unas cosas que faltaban y ya cuando me vio que salía el perro salió disparado hacía a mí me lo llevé también un poco.
Por la noche lo sacó Charlie un poco, mientras sacaba al perro yo arreglaba la casa para poder ir a hacer la cena; aparte de ducharme porque así me relajaba.
Limpié un poco la casa que como es normal estaba llena de pelos por todas partes, pero bueno el amor incondicional que nos proporcionaba Rocky todos los días valía más que eso.
Cuando volvieron, yo ya tenía la cena hecha y entonces Charlie se fue a lavar las manos y ponerse el pijama para cenar conmigo.
Luego vimos un poco la televisión, por primera vez en meses quiso sentarse conmigo a ver Castle.
Al principio, no le hacía mucha ilusión, pero luego vio el panorama de la serie y parece que le cogió el gusto.
Así que cuando yo no me enteraba, iba a mi despacho a cogerlas y se las ponía para él; luego me enteré que la inspectora Becket le gustaba mucho y para él le parecía muy guapa.
Me hizo gracia cuando me lo dijo, porque ella se enamoró del escritor y él se había enamorado de la escritora que había escrito su historia, que ahora estaba con ella en su vida.
Yo estaba intentando escribir algo con sentido diferente, pero no quería que nadie lo viera porque no lo tenía muy claro.
Había escrito dos libros y los dos habían tenido éxito, pero necesitaba más, necesitaba otras metas.
Charlie se puso a escribir en el ordenador una vez terminó de ver uno de los capítulos de Castle y parecía que se había inspirado bastante; empezó a coger nuestras fotos y siguió con su historia.
Sabía que tenía que sacar algo bueno, para poder impresionarme porque necesitaba ejercitar algo de su imaginación y no sólo para hacer “maniobras”, aunque conmigo ya casi no las hacía.
Capítulo 13
Charlie el nuevo escritor
No podía ser de otra manera, esa mañana Charlie se levantó temprano porque había decidido que su inspiración tenía que llamar a su puerta algún día tanto o más que cuando me venía a mí.
Había decidido impresionarme e incluso se lo había tomado como algo personal; así que para él era como un reto y eso era algo que no podía perder.
Charlie era conocido como alguien que no le gustaba perder, aunque sabía que cuando se trataba de mí como yo siempre ganaba iba a perder hasta los calzoncillos, pero valía la pena.
Tenía claro que quería escribir nuestra historia de una manera medio romántica tirando a porno.
Porque claro no sé si lo sabéis, pero Charlie otra cosa no; pero era conocido como que estaba un poco salido y las cosas morbosas le gustaban un montón; así estaba que flipo con la historia de los rabos que hice yo el año pasado.
Cómo era posible que tanto chico hubiera hecho que yo escribiera tantas cosas sobre ellos, él no tenía una historia propia eso no podía ser; quería ser el protagonista de una y lo consiguió.
Claro que aparte de gustarle los retos, le ponía meterse conmigo diciendo que fíjate, no iba yo a escribir una historia suya y que por dios que fuera larga porque con las otras no me había estirado.
En menudo berenjenal se había metido tocándome a mí las narices, pues ahí que me puse a escribir y luego empezó él.
Mientras se ponía a seguir nuestra historia, yo estaba escuchando la canción del Amanecer de los fresones rebeldes; canción que a él le gustaba, pero como decía él era muy vieja.
Según él tenía una imaginación insuperable y podía con todo lo que se propusiera porque según él me enamoré de sus encantos y caí rendida a sus pies.
Eso era lo que él pensaba; claro que él no sabía ese dicho que dice:
“la primera vez que te vi caí a tus pies, pero no fue por amor; fue porqué resbalé”, la primera vez que lo escuchó le bajé su ego enseguida, pero para levantarle la moral le dije: ¡Cariño, a mí me gustas igual eh!
Cuando empezó a escribir, al principio le aburría, pero luego le cogió el gusto; tanto que teníamos que turnarnos para escribir en mi propio despacho.
En el fondo yo sabía que lo estaba haciendo bien, lo que pasa es que me gusta picarlo, pero en el fondo es un buen compañero y un buen novio.
Aunque había algo que me gustaba y era picarlo de tal forma que acabará haciendo algo chulo.
Me gustaba un montón desde hace tiempo, eso que se dedicará a lo mismo que yo me gustaba; aunque algunos piensen a ver si va a ser tu competencia, pero yo siempre pensaba lo mismo, como va a ser competencia alguien que has escogido para pasar el resto de tu vida.
“Paula estaba feliz conmigo, cada día la veía más animada a hacer cosas; íbamos al cine, a veces al teatro a ver algunos artistas que le gustaban e incluso que nos reíamos un montón, es una persona que se puede convivir con ella porque es natural; no esconde nada y es bastante transparente.
Siempre va de frente y cuando algo no le gusta lo dice; no es de las que va de espaldas y luego piensan otra cosa, me gusta su manera de ser conmigo y con la gente y creo que puede llegar a ser una buena mujer; aunque esposa no pueda ser podíamos inscribirnos como pareja de hecho ya me lo dijo alguna vez, yo con tal de estar con ella haría cualquier cosa.”
Así estaba escribiendo Charlie en el ordenador, que por supuesto en el suyo porque sabía que el mío solo era para mis historias.
Estaba enfrascado tanto en la historia que tuve que llamarlo porque se le había hecho tardísimo y digo yo que tendría que descansar alguna vez; sino le iba a doler la espalda y no tenía edad para hacer según qué cosas.
Charlie: ¿Qué no tengo edad? Soy más joven que tú, pequeña
Paula: Pero no más guapo
Charlie: Ya estamos, con que si la abuela fuma
Paula: Pero que tendrá que ver una cosa con la otra.
Charlie: Porque siempre que te metes conmigo acabas teniendo tú la última palabra
Paula: Porque soy mujer
Charlie: En serio, dios no me había dado cuenta fíjate
Hizo ademán de meter más mano de la que le dejaba yo, y le di una torta en el trasero.
Mira que si me estiras te reto a terminar la historia antes de que yo termine el puzzle y me ponga a hacer una nueva.
Capítulo 14
¿Me estás retando?
Lo que más me gustaba eran las apuestas, pero claro esas que no tienen nada que ver ni con dinero, ni con ropa, ni con alcohol y eso que lo último tendría que decirlo con la boca pequeña.
Hubo una vez que hice una apuesta con alcohol y gané, pero el tío fue tan tonto que en vez de intentar liarse conmigo me hablo de su pasado, me aburrió y me largué.
Pero este reto es distinto, porque Charlie era una persona que había luchado por ella todo lo que estaba en mi mano por estar con él; era como un sueño hecho realidad y le quería tanto que no sabía cómo expresarlo por eso hice el libro.
Tenía tantas ganas de empezar algo nuevo que acepté el reto, así que empecé una historia, pero todavía no tenía un nombre fijo.
Así que poco a poco estaba escribiéndola día tras día, hasta que nos dimos de tope el 13 de junio que era el día de su santo.
Ahí estaba yo otra vez dándole al coco delante de la pantalla del ordenador con el Word abierto y el cursor parpadeando poniéndome de los nervios.
Charlie a su vez me miraba de reojo y se reía con suficiencia diciendo que iba a ganar porque era el mejor en imaginación calenturienta.
Así que yo dejé un poco de escribir y llamé a mis amigas para quedar un rato porque necesitaba desquitarme y relax.
Las llamé y quedamos en el bar de “borrachos sin fronteras”, que cómo estaba abierto nos fuimos a tomar algo allí.
Al llegar le mande un wasap a Charlie diciendo que estaba allí, para cuando él fuera, pero al llegar los camareros del bar ya me conocían así que era la novia de Charlie.
Nos pusimos en la barra y pedimos unos combinados; estuvimos un rato y a la media hora apareció Charlie.
Se puso detrás de mí, me abrazó por la espalda y cuando me di la vuelta me beso apasionadamente como si le fuera la vida en ello y eso que ya me había visto en casa; pero se veía que algo tramaba.
Así que le seguí el juego, de tal manera que esperé a que se pusiera en la barra y ya estuvo con nosotras toda la tarde y los chicos vinieron luego.
Estábamos todos muy contentos, porque habían hecho una fiesta de inauguración del bar porque habían cambiado de local y era una pasada.
Empezamos a beber y eso fue un desmadre; empezó a sacar cervezas que le dije que se relajará porque sino íbamos a acabar todos arrastrados.
Charlie: Es increíble que tú seas una de las personas que digas eso, cuando eres de las que más le gusta el alcohol, pequeña
Paula: Sí, pero te recuerdo que no me tomo las cervezas de cuatro en cuatro
Charlie: Claro que no cariño, te las tomas de dos en dos… y en mi país dos y dos son cuatro
Paula: Mira como la canción de los niños, dos y dos son cuatro, cuatro y dos son seis, seis y dos son ocho y ocho dieciséis.
Charlie: Dios mío, si es que no se te puede sacar de casa
Paula: Yo también te quiero
Charlie: Y yo, créeme.
Estuvimos durante un buen rato, porque cuando estaba con Charlie en el bar el tiempo se le pasaba más rápido a él y a mí.
Estaba muy a gusto en su bar, la gente era muy maja y todos me querían mucho; así que cuando estaba allí era como estar en mi casa.
Cómo quién no quiere la cosa, Charlie se pasó toda la tarde y parte de la noche diciéndome no es por meter presión, pero sabes que llevo mitad de historia casi hecha.
Yo que había cotilleado cuando llevaba escrito no quería decírselo, porque sino le quitaría todo el mérito de creerse el mejor en lo referente a escribir.
Lo cierto es que cómo yo funcionaba mucho por estímulos, pues claro tenía que tener a las musas de mi parte para hacer algo decente; esas las tenía mucho por la noche.
Era tarde cuando me puse a escribir, tenía ganas de ver hasta donde era capaz de cambiar mi patrón para poder hacer algo diferente.
Siempre hablaba de lo mismo, aunque era divertido; la historia de Charlie me había traído grandes alegrías, pero tenía que tener algo diferente pero a la vez que él tuviera algo que ver.
Estos días empezaba a cambiar el tiempo y el calor se estaba empezando a disipar y ya hacía algo de frío.
Los cambios de temperatura eran horribles, por eso hablé con Charlie para cambiar la colcha de la cama que la teníamos muy fina por una más gruesa por lo menos hasta que hiciera algo de más calor.
Cuando empezó la buena ola de calor de 40 grados dormíamos desnudos, bueno yo en bragas, pero porque estaba acostumbrada a cuando vivía sola.
Charlie sabía que cuando empezará un poco más el calor me iba a depilar, pero que por el momento me daba una pereza horrible así que yo no me depilaba.
Capítulo 15
Confiar en una misma
“A veces te entran miedos tontos cuando estas enamorada, pues eso mismo me pasa a mí a veces con Charlie.
Sé que me adora y me quiere un montón, pero a veces te entran unos miedos porque sientes que le vas a perder; eso me paso a mí recientemente al principio cuando me insinuó el salir conmigo y yo le dije que necesitaba tiempo.
Tenía miedo perderlo, pero meses más tarde me escribió y me dijo que quería hablar conmigo, entonces me confesó que no podía esperar más; tenía ganas de estar conmigo porque sabía que yo le iba a hacer feliz.
Así que cuando llegue al bar, allí estaba esperándome en la puerta y al llegar me sonrío como siempre y se acercó a mí, me levantó la barbilla hasta que me tuvo enfrente de sus ojos y me dijo.
Charlie: Paula, quiero salir contigo y sé que tú sientes lo mismo que yo
Paula: Yo también quiero estar contigo, bésame
Me besó y me dijo que me quería; que si me había esperado era porque sabía que valía la pena y quería pasar el resto de su vida conmigo o hasta que nos cansáramos el uno del otro, aun así, dijo que me estaría enamorando día tras día, que me iba a sorprender y así fue.
Un buen día, quedamos para tomar algo y apareció puntual con una rosa en la mano diciéndome que estaba esperando este momento como agua de mayo, no me iba a dejar escapar nunca.
Y así empezó nuestra relación, a que parece una novela de estas románticas donde no hay complicaciones, ni celos, ni enfados, ni cosas que se le parezcan; pues en la vida real no es todo de color de rosa.
Pues en la vida real no todo es así; Charlie sí que es verdad que es un buen tío, que me cuida, me quiere e incluso me trata como a una reina pero tiene sus necesidades como todos los hombres, al igual que nosotras tenemos las nuestras.
Pero tenía que ponerle un poco por las nubes, para contaros que realmente cuando convives con un hombre tu vida cambia radicalmente.
Ahora ya dependes de la otra persona para tus decisiones; aunque creáis que esta guay que lo está, tienes que estar segura de con quién te juntas y quieres pasar los mejores momentos de tu vida, porque también vas a tener que pasar los peores.
Todo conlleva muchas cosas, pero una de ellas tiene que ser más fuerte que otra, con eso os quiero decir amigos que lo primero que tenéis que sentir es una atracción, luego poco a poco cariño hacía esa persona; después llega el amor y para que salga bien el sexo siempre tiene que estar al final. “
Así empezaba yo mi historia, hasta que de repente Bea que la estaba leyendo dijo.
Bea: Paula por dios, está es otra de tus historias intragables que no hay quien se lo crea.
Paula: Eso no es verdad, a que no Zaida
Zaida: Hombre, ya sabes que a mí me quitas el sexo y poco más y la verdad menudo aburrimiento
Begoña: No les hagas caso, la historia está muy bien empezada solo tienes que meter más mejunje para que estás dos que están algo salidas no te den la patada.
Bea: Además pones a Charlie su nombre no se lo cambias como la otra vez.
Paula: Es que quería que fuera más real y distinto
Zaida: A ver si eso mola, solo que necesito algo de emoción a la cosa, por el momento está algo sosa.
Paula: Mujer que la acabo de empezar no me agobies.
Así fue como estuve con mis amigas charlando un poco, pero les dije que ésta no tenía nombre todavía; estaba un poco a la expectativa de ver como se desarrollaban los hechos, porque quería hacerla real.
Ellas en el fondo estaban encantadas, pero con tal de criticar o meterse conmigo hacían cualquier cosa; menos mal que luego me animaban en todo.
Aunque también como sabían que tenía la regla, pues esos días tampoco estaba yo muy allá cómo para pensar en algo increíblemente perturbado y que les llamara a ellas la atención; sí lo reconozco estaba en “mis días”, no tenía el cuerpo para muchas fiestas.
Aunque sabía que en una semana o así estaría como nueva, pero ya tenía ganas de que mi editor me consiguiera algo con alguna revista para escribir algún párrafo o yo que sé en alguna columna de adolescentes.
Había escrito revistas hace muchos años y más o menos se me daban bien; aunque claro mi agente o como se llame Juan Carlos estos días estaba a tope.
Los meses pasaban rápido, pero yo no tenía ninguna prisa, porque ya me había dicho él que la segunda parte se estaba vendiendo muy bien; así que teníamos dinero de sobra para comer.
Rocky corría por la casa hasta que llegaba yo y abría la portilla del jardín para que corriera; no queríamos dejarla abierta cuando nos íbamos de casa por si escapaba.
Por lo menos las noticias que siempre me daba mi agente eran buenas, así que eso sería bueno.
Capítulo 16
Arrasa con lo que veas y generoso no seas
Esa mañana, Charlie se levantó tarde porque ayer al final se acostó a las tantas viendo Padre de familia.
Mientras que yo madrugué, desayuné y me fui a comprar; así que cuando se levantó yo ya había hecho muchas cosas.
Al llegar a la cocina, estaba preparándose su café con unas magdalenas que le había dejado yo en la encimera que había comprado esa misma mañana.
Así que cuando llegue yo, estaba en el salón con su bandeja desayunando con la televisión puesta.
Paula: ¡Hombre! Pues si te has levantado por fin, ¿Has dormido bien esta noche no?
Charlie: ¿Por qué me dices eso?
Paula: Yo, por nada sino porque has roncado como si no hubiera un mañana
Charlie: ¿En serio?
Paula: No te dicen nada mis ojeras, cariño
Charlie: Vale, lo siento intentaré no hacerlo más
Paula: Menos mal que eres guapo, que si no…
Cuando ya tuve todas las cosas guardadas en su sitio, Charlie ya estaba en la cocina fregando su desayuno.
Mientras tanto, yo estaba en el ordenador escribiendo otra de las partes de mi historia que tanto me gustaba.
“Charlie vivía bastante bien conmigo, lo trataba como a un rey, tanto que a veces creo que hasta me pasaba.
Él se dedicaba a escribir a deshoras, aunque le había cogido el gusto tanto como a la serie de Castle; quería darle un toque erótico y provocador, pero sobre todo que tuviera ironía y mucha comedia.
Digamos que estaba escribiendo una historia tipo el guion de los hombres de Paco, con alguna que otra barbaridad hablada, algo de morbo a la situación y sobre todo tenía que tener partes de esa tentación tan difícil de palpar que la ves a lo lejos y te entran ganas de hacer muchas cosas, pero tus ilusiones por ella son tan tangibles que, en vez de poder disimular bien, se te nota a kilómetros que la quieres tener a centímetros. “
Así estaba escribiendo yo un poco, aunque él tampoco se quedaba atrás, se había puesto las pilas y llevaba ya diez hojas escribiendo y viviendo sus aventuras con la persona que tanto había anhelado a mí.
Mientras tanto, estaba yo escuchando la canción de “No me crees” de Efecto Mariposa; me ponía a pensar y eso me ayudaba mucho para luego escribir.
“Paula era especial, no porque ella me lo hubiera dicho sino porque yo lo notaba viviendo con ella.
Estaba atenta a todo lo que le rodeaba, pero sobre todo estaba pendiente de mí, yo estaba feliz.
Me gustaba estar con ella, los viajes con ella eran interminables; se entusiasmaba por lo más mínimo, iba a desayunar un café conmigo esa mañana, aunque lo hubiera hecho antes para no dejarme solo.
Me gustaba su fortaleza, había pasado por un infierno y ahí estaba conmigo aguantándome contra viento y marea; cómo me había dicho ella una vez si yo caía ella iba detrás.
Cuando estaba con ella, amor no me faltaba y atención tampoco; también me dejaba mi espacio cuando quería estar solo con mis pensamientos por eso no me agobiaba, ahora cuando la necesitaba allí estaba.
Por ello es por lo que he hecho mi versión, para que la gente vea que sí que a veces puede parecer pesada pero luego es un encanto y muy cariñosa.”
Así seguía Charlie escribiendo su parte de la historia, estaba muy enamorado de mí y yo lo notaba por momentos; también es verdad que luché por estar con él hasta el final.
La mañana se había levantado soleada, así que me fui a dar una vuelta y sacar al perro un rato mientras que dejé a Charlie concentrado con su historia.
Rocky poco a poco iba cumpliendo años y la verdad es que estaba muy bien, contento de estar con nosotros, pero a la vez se estaba poco a poco haciendo mayor y eso se le notaba.
Los días pasaban rápido, tanto que cuando me levanté y supe que ya era martes y mitad de mes casi no me lo podía creer.
Estuve durante unos días intentando leer uno de los libros de Megan Maxwell que me estaba leyendo, pero como no pude con él lo cambié.
Ayer por la noche, estuve escribiendo hasta las 11 porque no me podía dormir por lo que quería contar; pero luego esta mañana he tenido que borrarlo y volverlo a hacer.
Charlie que me vio arreglar unas cosas, estaba tranquilo; su historia iba cogiendo forma y aún así tenía ganas de saber que me iba a mí a parecer.
Ahora sí que tenía claro que donde yo fuera él estaría allí, incluso si yo le animaba a hacer algo él lo haría encantado.
Capítulo 17
Donde vayas tú iré yo
Esa mañana el cielo estaba azul y no había una sola nube; eso hizo que Charlie se levantará de buen humor y se dedicará a cantar.
Tanto fue así, que yo que estaba medio dormida directamente me desperté del todo; en mi casa no me hacía falta ni un loro ni un gallo porque él hacía los dos papeles.
Así que me levanté y desayunamos juntos ese día porque caía en fin de semana y yo no tenía que trabajar.
Había decidido que los fines de semana me iba a relajar y no ponerme a escribir, porque tenía derecho a descansar.
Él siguió un poco con su historia, aunque tenía los horarios cambiados por el cambio de hora, pero estaba muy centrado en ella.
Cómo me gusta hacer fotos, mientras él estaba escribiendo yo le dije que me iba por ahí a hacer algunas; que esta vez no me llevaba a Rocky conmigo que lo bajará él por la tarde.
Así que el perro se quedó en casa, mientras que yo cogía mi cámara y me iba a hacer las fotos para luego escribir en mi blog.
Estuve durante un buen rato haciendo fotos, me gustaba la forma que hacía el sol brillar a mi ciudad.
Zaragoza como era temprano estaba vacía, así que podía caminar por ella sin que nadie estuviera en medio; en unas horas estaría toda la gente por la calle y hacer fotos sin que saliera todo el mundo iba a ser algo complicado.
Las calles estaban casi desiertas, el sol me pegaba en la cara así que cogí mis gafas de sol para poder ver mejor, que no me deslumbrará tanto y que no me moleste la luz.
Hice unas cuantas, luego me fui para casa; pero antes me paré en una cafetería llamada “Las Vegas” a tomar un café; cómo me conocían automáticamente en cuanto me vieron me pusieron un café bombón en la mesa.
Me puse a pasar las fotos de la cámara para ver cómo habían quedado y ver cómo podía hacer el montaje para que me saliera bien.
Así que al llegar a casa enchufé el ordenador, cogí la tarjeta de la cámara y la conecté para ver las fotos que había hecho.
Cuando me ponía a ver las fotos, me di cuenta de que algunas estaban a tras luz, aún así estaban todas muy bonitas.
Abrí el blog, le di a publicar una nueva entrada; tenía un gran día y eso de ir a hacer fotos por mi ciudad por donde rodaron “nuestros amantes” dio mucho juego.
Es que cuando publicas un sitio donde rodaron una película da mucho juego; tanto que a la gente le gusta un montón, porque empiezan a valorar la ciudad en donde viven.
Cuando sacaron la película en dvd me la compré porque me encanta la forma que interpretan a una pareja de hace tiempo.
Estuve pensando un buen rato, mientras escribía en mi blog y me acordé de cuando me dijo Charlie que escribiera la historia, le dije que ya la haría y entonces empezó a imitarme a un gato miau miau miau…, me di cuenta de que no sólo era mi enano, sino que ahora se me había convertido en gatito.
Así que ya tenía una idea de cómo llamarlo cuando me tocará mucho las narices; era mi gatito.
Charlie: Paula ni se te ocurra llamarme gatito
Paula: ¿Por qué? Sí eres igual que un gatito, cuando te apoyas en mi pecho para dormir ronroneas como un gatito, o prefieres que diga que roncas
Charlie: Noooo, ronroneo suena mejor
Paula: Ves, como nos vamos entendiendo gatito
Así estuvimos un rato hasta que se me puso a hablar de todo lo que había hecho esta mañana como si hubiese corrido los cien metros lisos; había sacado al perro que se había intentado enzarzar con otros, pero al final lo había cogido y lo había llevado a casa.
Había estado jugando mucho por el parque, así que cuando llegó a casa se echó en su camita y Charlie se tumbó cual largo en el sofá y se quedó frito hasta que llegue yo.
Cuando despertó ya eran la 13.30 así que decidimos que ya era hora de hacer la comida; así que nos pusimos manos a la obra entre los dos.
Al terminar de comer, cómo es normal y yo llevaba una noche muy mala; decidimos dormir un poco la siesta porque yo estaba reventada.
Me levante y automáticamente decidí seguir escribiendo un poco, aunque fuera un rato a ver qué me salía.
La frase de “arrasa con lo que veas y generoso no seas”, era una de Jack Sparrow de la película de Piratas del Caribe que nos gustaba a los dos.
Así que decidí cogerla para la novela, a ver si encajaba y mira por donde encajó, porque nuestra historia fue algo así.
“Cuando el 29 de febrero estuvimos tonteando toda la tarde/ noche me quedé algo tocada, cuando él me insinuó que quería estar conmigo le dije que necesitaba tiempo porque en el fondo tenía miedo.
Sí, tuve miedo al principio a salir con él, pero no porque no quisiera sino porque lo estaba pasando tan mal que lo último que quería era cometer un error con él y perderlo para siempre.
Charlie era lo mejor que me ha pasado en la vida, me gusta estar con él y tenerlo cerca porque siento que estoy protegida y a gusto.
Más adelante, cuando él me dijo que me quería y que quería estar conmigo yo ya no me lo pensé le dije que sí; porque era la persona adecuada que yo estaba buscando para mí y le quería”
Esa era otra parte de mi escrito que había puesto yo tipo diario en mi novela; cuando Charlie la descubrió y la leyó se quedó helado allí supo que lo que yo sentía por él era amor de verdad y no un capricho.
Él también había escrito cosas estos días, pero lo que tenía claro era que tenía que hacerme algo especial estaba pensando en invitarme a una cena romántica y así regalarme sus mejores momentos con unos buenos besos.
Me encantaba esos momentos que me demostraba todo lo que me quería y nos reíamos de tonterías con nuestras latas de cerveza en la mano.
Ya quedaba poco para el fin de semana, así que Charlie se preparaba para ir a trabajar a su bar “borrachos sin fronteras”, me lanzaba indirectas para que le fuera ayudar yo porque sino se sentía muy solo.
Así que al final después de insistir durante un tiempo y dedicarme una de sus mejores sonrisas le dije que sí.
Al final va a ser verdad, que donde él esté voy a estar siempre yo.
Capítulo 18
Verdades a medias
Mientras intentaba escribir algo con sentido, estaba escuchando la canción de Sergio Dalma “TÚ”, una canción que me encantaba porque decía todo lo que yo quería escuchar en este momento.
Charlie estaba contento; pero a la vez escondía la primera vez que se fijó en mí, no quería que supiera que él hacía tiempo que le gustaba pero que no había tenido valor a decírmelo, si a ella le había pasado y no había dicho nada él tampoco.
El día seguía con mucho calor, el cielo azul y a Charlie le gustaba mucho el hecho de poder salir a dar una vuelta para airearse.
Así que marchó a airearse un rato y se llevó a Rocky para despejarse, estuvo en un banco sentado mientras dejaba a Rocky correr por el parque.
Cuando ya caía el día y se hacía de noche, lo llamó y se marcharon a casa; sabía que yo lo iba a necesitar para hacer la cena.
Ese día cenamos pizza porque no me apetecía nada cocinar; así que cogimos una pizza de taradellas, la puse en el microondas y con dos cervezas nos pusimos a ver Castle.
Estuvimos un buen rato viéndolo y nos reíamos con sus teorías para los casos policiales.
Luego ya yo estaba cansada, así que me eché en el sofá y como quien no quiere la cosa le puse los pies encima.
Le miré como si no hubiera roto un plato en mi vida y le sonreí, entonces él me dijo.
Charlie: Por eso querías que viniera pronto ehh pequeña
Paula: Sí, es que tengo los pies fatal..
Charlie: Yaaaa claro, lo que querías era un masaje, pero sabes que mis masajes tienen que tener recompensa
Paula: Mis historias contigo escritas también, todavía estoy esperando a que me digas como me las va a pagar
Charlie: ¿Cómo quieres el pago?
Paula: Pues hombre, en carnes no estaría mal ya sabes cómo me gusta
Charlie: Lo sé, vete preparando porque te vas a enterar
Paula: Guay, ¿Seguro?
Charlie: Ya me has cargado, ahora sí que te vas enterar…
Me cogió en brazos y me llevó a la cama; allí me tiró me quitó la ropa y yo hice lo mutuo propio, terminamos haciendo el amor como dos adolescentes que lo hacen a escondidas de sus padres; me corrí tres veces seguidas en varias embestidas, fue brutal, pero a la vez tuvo la delicadeza necesaria sin ser demasiado cursi pero quedo como un caballero.
Al final me dejó tan exhausta que cuando marchó y sonó el teléfono a poco no me levanto a cogerlo.
Ring….Ring…
Cómo no paraba de sonar el teléfono, me levanté a cogerlo y cuando descolgué supe quién era en el acto.
Bea: Paula hija, ¿Dónde estabas? Que no me cogías el teléfono
Paula: ¡Hola Bea! En ningún lado, estaba aquí en casa lo que pasa es que a Charlie le ha dado por los arranques de pasión mañaneros y madre mía un día de estos me va a desmontar
Bea: Pues resulta que como hace buen día había pensado en que quedáramos todas en una terraza a cotillear.
Así fue, como llamé a Charlie para decirle que había quedado con las chicas para tomar algo y me dijo que de acuerdo.
Cómo bien sabían las chicas al ser una terraza me lleve al perro lo ate a mi silla y ahí que estuvo con nosotras el rato que estuvimos por ahí.
Nos lo pasamos muy bien, nos reímos mucho de muchas cosas y Yaiza contó la última de Diego que nos hizo reír aún más; es que era un payaso de impresión.
Se dedicaba a disfrazarse y salir a la terraza para imitar personajes y bailar con la música que ponía todos los días para los vecinos y amigos de alrededor.
Yo mientras tanto, también les contaba que estaba con un proyecto nuevo pero que era tan raro que no me apetecía publicarlo; lo iba a dejar como algo para entretenimiento.
Lo que si tenía claro era que estaba pensando en escribir algo real como la última que fue muy excitante.
Las chicas me preguntaron cómo iba Charlie con la historia a ver si iba a ser mejor que yo o seguía picado porque no le salía como él quería.
Nos reímos un montón, Charlie estaba muy entretenido con nuestra historia, pero a la vez tenía unos arranques de pasión que me descolocaba.
Aparte una de las cosas a las que se dedicaba mucho era a leer, así que entre mi literatura y la suya habíamos convertido la casa en una biblioteca.
Era algo increíble, lo único que era muy buen compañero y se podía convivir con él porque a veces parecía que no estaba en casa del silencio que había.
Mientras tanto, Bea cuando yo terminé empezó a contar anécdotas de su novio Dani que también la traía loca; sobre todo porque había decidido que cuando estuvieran los dos solos en casa ir en slip.
Bea que no era lo que se dice una persona que controle sus impulsos, cada vez que aparecía Dani con slip se ponía más cachonda que la moto de un hippie.
Porque estaba claro que un día de estos tenía que ir a tratamiento, no podía estar tan salida era peor que un tío en plena adolescencia.
Directamente estaban locas, pero cómo bien había dicho un amigo mío hace muchos años lo nuestro no es locura, era felicidad.
Capítulo 19
Tú eres mi ángel y yo tu demonio
Me dolía bastante la cabeza, así que me tomé un ibuprofeno y me fui a dormir un poco.
Charlie estaba en el salón leyendo una de esas historias que tanto le gustaban a él y que yo no entendía para nada.
Mientras tanto, como vio que yo tardaba mucho vino directamente a la habitación y se asomó un poco; entró se sentó en la cama y con la mano me tomó la fiebre.
Cómo veía que estaba bien, se calmó pero aún así me trajo un tazón de jengibre que había hecho para que me relajará, me tapo con la sábana y me dio un beso en la frente y se fue.
Más tarde, hizo la cena y cenamos juntos, luego ya me fui a dormir y él se vino conmigo porque ya estaba cansado de no hacer nada y dejarme sola.
Mis amigas quedaron todas para dar una vuelta y yo cómo no estaba bien no fui; pero cuando me encontré mejor me puse a escribir la historia.
Charlie cogió su ordenador y empezó a trabajar en la suya un rato; estuvo tantas horas que se le hizo bastante tarde; pero cuando le aparecían las musas eran como si tuviera que hacerlo para que no se le escapará nada.
Cómo veía que Charlie estaba muy entretenido, yo cerré un poco el ordenador y me puse a leer pídeme lo que quieras de Megan Maxwell, madre mía que pasada de libro.
Lo único que sabía era que es erótico, el primer capítulo ya me lo ha demostrado y claro esas cosas me hacen pensar muchas otras; será verdad que necesito más un polvo más que un niño una pelota.
Tenía que centrarme en escribir algo más que no fuera el sucio pensamiento de coger a Charlie por banda y hacer que me estampara contra la pared violándome la boca con su lengua viperina de arriba abajo.
Estaba en mi pensamiento sexológico que no sabía que me estaba excitando sola y lo peor aún tenía público; Charlie estaba detrás de mí mirándome estupefacto con su sonrisa pensando: Otra vez vuelvo a estar a la altura de la pequeña bajo sus cavilaciones eróticas, que grande que soy.
Entonces me doy la vuelta y le sonrió, él se acerca y me besa apasionadamente y termina haciéndome una caricia en la cara.
Mientras tanto, de fondo se escuchaba la canción de “robarte un beso”, que claro cada vez que la escuchaba Charlie se la tomaba como un reto y madre mía era alucinante.
Era posible que después de tantos años, me hubiera enamorado de verdad y que quisiera estar con él para siempre.
Necesitaba una fiesta loca de estas que tienen alcohol, tabaco y todo tipo de cosas raras que te hacen perder el conocimiento y no pensar.
Así estaba yo cuando me fui a la terraza, que cogí un cigarrillo del paquete de Chesterfield que estaba en el salón que había comprado esa semana.
Charlie que no es que le gustará mucho pero no le daba ascos a nada, cogió otro y se vino a mi lado.
Le gustaba tener el control de la situación y sobre todo desconcentrarme con sus teorías de la pareja que tenía él cuando se sentía inspirado.
La historia iba viento en popa, a él le gustaba y quería terminar el borrador antes de diciembre para poder impresionarme.
Mañana tenía que ir yo a la oficina para ver el correo y ver si me habían dejado algo importante.
Así que estaba pensando en el trabajo viendo la televisión con Charlie que nos habíamos puesto una película “Fast and Forious 7” que era la más triste de todas porque sabíamos que Paul Walker había muerto y había escenas que las hacía su hermano, pero aún así nos encantaba sobre todo por la canción del final.
Estábamos viendo la película hasta que se me ocurrió levantarme para ir a por palomitas y unas cervezas; él no me dijo que no así que nos zampamos todo y estuvimos hasta que terminó la película.
Luego ya nos pusimos a hacer cosas en casa, porque había que limpiar un poco la casa y más tarde salir a dar una vuelta.
Dimos una vuelta con Rocky que estaba ya con muchas ganas de salir; estaba en la puerta moviendo la cola sólo que esta vez fuimos los dos juntos.
Al volver a casa estábamos agotados de ir detrás del perro todo el rato, así que cenamos y nos fuimos a dormir.
Por la mañana, me puse a leer un poco para desconectar del mundo y luego desayunamos juntos.
Charlie se fue a mi despacho a escribir su historia, que cada día la llevaba mejor y ya le quedaban pocas hojas para terminar su borrador.
Así que llamo Zaida para decir que si nos acordábamos que mañana era su fiesta de cumpleaños y que se iba a liar.
Charlie cuando se enteró de que nos íbamos de cumpleaños a casa de Zaida se echó las manos a la cabeza, pero en el fondo le pareció buena idea.
Cuando colgué con Zaida que cuando se ponía se enrollaba más que las persianas, pero claro no me podía quejar porque se parecía mucho a mí por eso era mi amiga.
Esa noche íbamos a pasarlo bien, se iba a liar tan gorda que al final acabaríamos pidiendo un taxi, pero todo sea por la amistad.
Mientras Charlie se iba a la ducha porque necesitaba relajarse, yo me puse el pijama y preparé la cena para los dos.
Cuando salió con la toalla atada a la cintura y con el pecho descubierto me vinieron a la mente bastantes pensamientos tórridos; pero tenía que controlar mi lívido porque sino iba a acabar igual de mal que Bea.
Así que se me acercó, le besé y ya cogió el pelo y lo paso por mi nuca como estaba mojado para empaparme, con tal de tocarme las narices él hacía lo que sea.
Lo que si tenía claro es que tenía cuerpo de fiesta, así que necesitaba una borrachera como el comer; que ganas tenía de que fuera mañana.
Capítulo 20
Fiesta en casa de Zaida
Era el cumpleaños de Zaida y quería celebrar sus treinta y cinco por todo lo alto; decía que estaba a puertas de los cuarenta y las cosas había que celebrarlas porque la vida se iba en dos días.
Así que nos obligó a ir con gente a su fiesta, porque según ella tenía que ser multitudinaria, menos mal que la casa de Zaida era un chalet, porque sino no entendería yo cómo puede meter a tanta gente.
Nos dijo que teníamos que ir bien vestidas, pero tampoco como de boda que era su gran fiesta y no quería que destacáramos ninguna más que ella.
Cuando llegó la tarde/noche llegamos a su casa sobre las 8.30, estábamos todas muy guapas y lógicamente íbamos con nuestros respectivos.
Bea empezó a preparar la barra de su casa con todo el alcohol que había comprado y las cosas que nos hizo coger a nosotras.
Empezó a coger el micrófono y se puso a cantar canciones que tenían por lo menos más de veinte años; así que a voz en grito y con cuatro cubatas en el cuerpo de ahí salimos todos para Operación Triunfo.
Puso el karaoke y empezamos todos a cantar todo tipo de canciones, entonces Charlie se vino arriba y cogió el micrófono.
Mientras eso pasaba todos miraban para mí, en cuanto salí del baño les dije que pasaba y ellos me dijeron mira enfrente.
Cuando vi a Charlie con el micrófono dije hay madre, si es que en cuanto me descuido esté nos la lía; así pensaba tanto que les dije que yo no pagaba los buffles, que iban a estallar seguro.
Así que cogió el micrófono y se puso a cantar la canción de “sueño contigo” de Camela cómo no dedicándomela a mí.
Se puso a cantar, en cuanto empezó la canción que empezaba así…
Ya no puedo sentirla a mi lado
Ni su cuerpo ya podré tocar
Ella ya no está, ella ya no esta
Siempre que me acuerdo yo de ella,
Mis ojos se empiezan a inundar
De lágrimas de amor
De lágrimas de amor
Sueño contigo, ¿Qué me has dado?
Sin tu cariño no me habría enamorado.
Para aluciné mío tenía a todo el cumpleaños mirando para él y cuando terminó se pusieron todos a aplaudir.
Llegó hasta a mí, cómo sabía que me había estado riendo me cogió y delante de todos me hizo cantar a dúo con él “aquellos años locos” del Canto del loco.
Acabamos los dos cantando y con una diadema de luces en la cabeza con unos cuantos cubatas de más, yendo para casa íbamos haciendo eses tanto que no veía la hora de llegar a nuestra casa.
Estuvimos riéndonos toda la noche; fue un gran día sobre todo porque el ver a Charlie cantar y bailar era algo muy gracioso.
Ese día, Charlie me cogió de la cintura y me llevó hasta la pista para bailar, estuvimos bailando toda la noche hasta que se le ocurrió una idea.
Fue a ver a Bea y cuando estaba delante de ella, cogió y le dijo que tenía una sorpresa; cogieron todos los tíos y se pusieron a bailar para nosotras.
Estaban tan borrachos que acabaron todos sin camiseta; Charlie cuando se la quitó más de una casi se desmaya, es que yo tenía un novio que era muy tentador para muchas.
Las chicas intentaron abalanzarse hacía ellos, entonces Bea se puso en medio y a voz de grito les dijo.
Bea: Chicas lo siento, pero menos mi amigo Alberto los demás están todos cogidos.
Así que las chicas que se estaban emocionando tanto se les bajaron las ganas, pero lo que si estoy seguro es que nos reímos mucho.
Nosotras estábamos felices porque la fiesta estaba siendo un éxito, aunque Bea acabo en una esquina liándose con Dani, que casi estaban haciendo una película porno de todo lo que se estaban metiendo mano.
Charlie se estaba comportando, así que cogió y nos fuimos para el coche y me dijo que tenía una sorpresa, me llevó a la playa ese fin de semana.
Begoña se fue con Gabriel para casa porque ya estaban cansados, además tenían a la niña con su madre y querían verla porque ya la echaban de menos.
Zaida estaba con Diego en una esquina emborrachándose que acabo devolviendo cosa que le parecía muy raro porque hacía mucho que no se encontraba tan mal.
Así que al final nos fuimos todos a casa porque estábamos cansados, pero lo que sí teníamos claro era que había sido una noche especial.
Capítulo 21
Noches de desenfreno, mañana de ibuprofeno
Por la mañana cuando nos levantamos, el dolor de cabeza era infernal; tanto que casi no nos acordábamos de lo que habíamos hecho, lo único problema es que había fotos y vídeos.
Así que estábamos temblando cuando empezaron a llegar mensajes a diestro y siniestro con fotos y vídeos de la gran noche de ayer.
La casa de Bea estaba irreconocible al día siguiente, o por lo menos eso es lo que ella contó esa misma mañana.
Había de todo, cristales, botellas de alcohol, vasos por todos lados, tabaco y lo que no se esperaba que alguien había dejado por ahí condones.
Si amigos, eso es lo que Bea se encontró debajo de su cama una caja llena de condones y encima eran de los que le gustaban a ella de sabores.
Fue alucinante cuando los encontró, había pasado un rato limpiando la casa y entonces por el poco ruido que hizo se despertó Dani que iba con calzoncillos de tanga que no sabía dónde los había encontrado, pero como eran de su talla se los quedó.
Cuando Bea lo vio sin camiseta y con el tanga puesto y los pelos que parecía haberlos metido en el enchufé se echó a reír.
Bea: Cariño, ¿Qué haces con ese tanga? ¿Y esos pelos?
Dani: Pues eso me gustaría saber a mí, porque que yo sepa esta mañana me había puesto mis bóxeres morados y he aparecido vestido así; pero oye a que me quedan bien.
Bea: Estas ideal de la muerte, pero por dios por lo menos péinate un poco que pareces sacado de una película de terror cuando te pegan un susto de los buenos.
Entonces Dani fue a cambiarse y arreglarse un poco antes de ponerse a desayunar que por supuesto ya lo había hecho Bea y estaba en ello.
Así que como tardo tanto tuvo que desayunar solo, porque ella tenía que hacer un trabajo para su empresa y mandarlo por email.
Mientras Bea hacía el trabajo en el ordenador, Dani acababa de desayunar así que cogió las cosas y lo fregó todo.
Entre tanto, en mi casa Charlie se había levantado tardísimo mientras que yo ya estaba levantada hace horas.
Cuando se abrió la puerta de nuestro dormitorio, apareció con una diadema de luces y un tanga amarillo limón sin camiseta y con los mismos pelos que Dani, pero madre mía que había hecho él en la fiesta; sobre todo porque apareció también con el cartel de Cumpleaños de Bea.
Al verlo, estuve un rato riéndome un montón era como tener al payaso de bicolor en casa sólo que sin pintarse la cara.
Lo cierto es que estaba hecho un cuadro, pero fue tan gracioso que le hice una foto, la guardé como oro en paño sin enseñársela hasta dentro de un tiempo porque sino igual me mata.
Mientras Charlie se vestía yo hacía el desayuno porque ese día me tocaba a mí, íbamos por turnos.
Cogí del armario unos croissants de chocolate, unas magdalenas, galletas, la leche y el café; cuando lo tenía todo preparado lo llevé a la mesa y ahí estaba él con su sonrisa riéndose como si estuviera ido.
Aunque lo que realmente le pasaba aparte de estar muy gracioso, es que llevaba una resaca del copón y un dolor de cabeza de impresión; así que por poco no se me queda dormido en la taza del desayuno, menos mal que como estaba caliente casi se quema y espabilo de golpe.
Tal fue la forma que espabilo que la cuchara saltó por los aires y tuve que ir a buscarla, pero bueno sin contar ese altercado, pudimos desayunar tranquilos.
Al acabar, él, aunque no estaba muy en su momento cogió y decidió fregar el desayuno; así que como yo no quería discutir lo dejé.
Mientras él se ponía a fregar y recoger todo; yo me duché y me vestí para bajar a comprar para comer; porque era domingo y lo único que había abierto era el Bonarea que habían puesto enfrente de casa.
Fui a comprar, dejé a Rocky en casa con Charlie que se dedicó a jugar con él después a la pelota para distraerse y de paso despejarse.
Cuando acabó, el perro se fue a su cunita y él se fue a la terraza vestido con una camiseta y un pantalón corto a fumarse el cigarrillo del día.
Un rato después, subí yo con todo y vino ayudarme con la compra para dejarla todo en su sitio.
Luego ya yo me puse a leer un poco mi libro de “Pídeme lo que quieras”, mientras él se leía una novela de misterio que le gustaba mucho de Agatha Christie llamada “El asesinato en el Orient Express” que le gustaba mucho porque había visto la película y esos libros le tenían enganchado.
El perro mientras tanto estaba tranquilo echado en su cunita y cuando llegué yo al salón vino a jugar conmigo un rato; mientras yo jugaba con él, Charlie seguía leyendo su libro hasta que cansó y se fue a ver la televisión.
Al terminar de jugar yo con Rocky, lo cogí y me lo llevé a la cocina para darle de comer; allí comió tranquilo mientras que yo iba al salón a echarme en el sofá un poco con Charlie.
Cuando acabó se fue a su caseta a dormir, porque estaba bien enseñado a no molestarnos cuando estábamos en la sala.
Fue un día bastante tranquilo, porque la fiesta había sido bastante ajetreada; así que a la mañana siguiente no tenía mensajes porque las chicas estaban para el arrastre y en el grupo del cumpleaños del wasap la gente ya se había casi ido no sin antes enviar las fotos y vídeos.
Al final nos pusimos a ver una película que había en la televisión que se llamaba “Corazón de tinta”, era muy buena de aventuras y muy entretenida cuando terminó nos fuimos a la cama.
Había sido un día bastante tranquilo, aún así nos quedaban fuerzas para hacer una maratón de sexo nocturno, pero fue uno rapidito porque Charlie me vio la cara como que me iba a dormir, así que esta vez no hubo un asalto tan grande.
Lo que si teníamos claro era que la vida eran dos días, y que mejor que hacerle caso a Ricky Martin y vivir la vida loca.
Capítulo 22
Vive la vida loca
Me puse a escribir como si me fuera la vida en ello, sabía que Charlie estaba entusiasmado con su historia; pero sobre todo quería que le ayudará a escribir algo muy real.
Charlie: Cariño, necesito una idea loca para darle la vuelta a la historia
Paula: Enano, tú ya tienes ideas locas de por sí mi vida
Charlie: Ayúdame por favor te lo compensaré
Paula: Vale, enano
Así que le di la idea de que escribiera lo que sentía cuando me veía, que le hacía yo sentir cuando estaba con él; quería que se expresara esos sentimientos que hacía que yo le gustará tanto.
Entonces cogió y se puso a escuchar música romántica a ver si sacaba algo por el que merecía la pena contar.
De repente sin darse cuenta empezó a escribir como si no hubiera un mañana, había encontrado esa pieza clave que le decía cómo tenía que hacerlo.
“Paula me estaba ayudando a escribir nuestra historia, pero sobre todo la primera vez que la vi y me miró a los ojos; lo que no se estaba dando cuenta era que me estaba contando más cosas de ella de lo que ella pretendía que yo supiera en ese momento.
Era mi heroína, mi musa y sobre todo mi mayor inspiración; cada día me impresionaba más, venía con ese vestido amarillo, gris y negro ajustado con volantes que tanto le gustaba y me dedicaba una de sus mejores sonrisas, era como un ángel caído del cielo y yo su diablo aventurero.
Cuando hacíamos el amor me llevaba hasta los confines del mundo, porque me hacía brillar hasta cuando creía que estaba apagado; esa sonrisa se había apoderado de mi inocencia y con ella perdía la noción del tiempo, se había convertido en mi diosa”.
Le encantaba todo lo que ponía y yo estaba encantada de que escribiera porque lo tenía distraído y sobre todo iba a saber lo que rondaba por esa cabeza cada vez que me veía, que ganas tenía de saber lo mucho que yo le gustaba.
A mí me volvía loca, sabía que la vida era dos días y que él tenía algo que hacía que me hiciera sonreír todos los días.
Tenía ganas de que su historia saliera a la luz, por lo menos saber todo lo que ponía en su pleno esplendor.
Bea estaba alucinada con el despliegue de frases que le decía Dani cuando se levantaba lúcido, la noche de su fiesta había sido mortal; pero las siguientes habían sido de gran mención.
Cómo decía ella madre mía de donde ha salido este niño que cuando me hace el amor me enciende tanto que como siga avivando la llama voy a explotar por esporas.
Mientras tanto, Charlie tenía que ir a “borrachos sin fronteras” a ayudarles con el traslado; estaban atareados hasta el final así que Charlie venía a casa a las tantas.
Para desconectar cogía su libro de Agatha Christie y se ponía a leer; le intrigaba porque sabía que había una película y que era muy buena.
Mientras tanto, yo ya había deshecho mi puzzle y había cogido otro que me gustaba mucho para hacerlo; este tenía mucho colorido y era más fácil.
“Charlie cada día que pasaba me impresionaba más con su talento y sus ganas de hacer cosas nuevas.
El que estuviera escribiendo de mí era algo mágico, porque lo hacía con delicadeza y mucha soltura, era como si los dedos se le agilizaran más cuando se ponía en el ordenador a escribir de mí, tenía tanta energía que parecía que cuando las musas le saludaban tenía que estar allí hasta el final”.
Así que poco a poco la cosa iba bastante bien, le gustaba escribir igual que a mí, pero tampoco quería yo que se pasará mucho rato haciendo lo mismo.
Entonces cogía y se dedicaba a salir a dar una vuelta con Rocky por la ciudad, o se sentaba en alguna cafetería a ver pasar el tiempo; mientras ojeaba el semanal del periódico que muchas veces ponían cosas interesantes.
A mí me gustaba mucho porque cogía algunos artículos interesantes que ponían de vez en cuando de algún escritor o alguna cosa importante que ponían de la vida diaria.
Así que como él lo sabía, cogía el periódico con el semanal para luego dármelo a mí y que yo le echara una hojeada.
Cuando yo lo leía y veía algo interesante lo arrancaba y lo dejaba en mi corcho puesto; porque sabía que tarde o temprano iba a interesarme para escribir alguna de mis historias o empezar una nueva novela.
Bea estaba a tope de trabajo y se agobiaba un poco, pero en el fondo le encantaba trabajar de publicista en su empresa; aunque los correos eran cada hora y contestar a todos era algo casi imposible.
Mientras tanto, Dani estaba currando un montón porque su jefe le había hecho ir al almacén a hacer limpieza de archivos viejos y allí estaba él lleno de polvo hasta arriba organizando todo.
Así que como él era un chico muy bien organizado, estuvo durante la mañana haciendo de estante en estante; hasta que llegó la hora de marchar y lo dejó para mañana.
Todos los días estaba currando en eso, mientras que sabía que Bea tenía muchas cosas qué hacer; cuando llegaba a casa se ayudaban mutuamente.
Begoña y Gabriel estaban con Charlie en el bar ayudando a la mudanza todos estos días; porque estaban a tope, lo que si tenían claro era que tenían que hacerlo bien de manera que luego puedan disfrutar.
Zaida y Diego seguían en su línea, Diego había empezado a trabajar fuera de casa y estaba feliz en su oficina; aunque iba todos los días desde que había estado en el hospital las cosas las veía de otra manera.
Mientras tanto, Zaida en el Corte inglés trabajaba mucho; pero se volvía loca con la playlist que habían puesto esta semana porque no hacían más que poner canciones viejas, ya se podían modernizar un poco con el tema musical.
Aún así estaban contentos, porque cada día se acercaban más sus vacaciones y ya tenían ganas de irse los dos solos por ahí a pasarlo bien.
Les faltaban quince días y ya tenían ganas de irse de vacaciones, porque Zaida necesitaba desconectar e irse por ahí, habían escogido irse a Mallorca porque Zaida decía que tenía muchas ganas de playa y así fue.
Nos llamó a las chicas para tomar algo esa tarde y contarnos que habían decidido irse a Mallorca de vacaciones.
Nosotras al enterarnos de la noticia, nos encantó y al principio pensamos en morirnos de envidia; pero luego recordé que Charlie y yo nos habíamos ido a Budapest así que tuve que callarme.
Porque las chicas me miraron como diciendo: “oye guapa que tu súper viaje a Budapest qué”, así que callar es de sabios.
Estuvimos riéndonos un montón y hablando de muchas cosas; sobre todo porque las noticias volaban tanto que había algo que quería Zaida contar aparte de lo de las vacaciones, pero dijo que se reservaba para el final.
Cuando llevábamos un tiempo largo hablando se nos hizo tarde; así que al final no nos acordábamos de lo que Zaida tenía que contar y nos fuimos a casa.
Zaida se quedó un poco pillada, porque no sabía cuándo contarlo y ese día había sido bueno; ¿pero bueno había más días que longaniza no?
Así que espero a que nos juntáramos de nuevo otro día y así poder explayarse y contar porque realmente había devuelto el día de la fiesta de Bea.
Lo quería tener escondido durante un tiempo, porque claro cómo les dice a sus mejores amigas que no sólo se va de vacaciones; sino que además estaba embarazada de mes y medio.
Poco a poco tenía que terminar la historia, así que mejor manera de hacerlo que reescribiendo un buen final.
Capítulo 23
Reescribiendo un buen final
Empecé la mañana escribiendo, no sin antes ponerme la canción de Todo tiene su fin de Medina Azahara, que me gustaba mucho.
Charlie veía cada día más encima junio, así que quería ponerse ya sus pantalones cortos piratas, sus camisetas de colores vivos que parecían sacadas de Hawái, sólo le faltaba el collar de flores y el mojito.
Se parecía casi a la foto que tenían del día 29 de febrero en la fiesta de su bar “Borrachos sin fronteras” por el año bisiesto, estaba más mono, allí se dieron cuenta de que hacían buena pareja y acabaron juntos.
La vida me sonreía, estaba segura que la historia iba a tener mucho éxito sobre todo porque por fin podía estar segura de que Charlie era feliz conmigo.
Ese día apareció Charlie con su borrador y me lo dejó encima de la mesa; lo miré sonriendo y me dijo que por favor que no fuera mala con él porque le había costado mucho, pero lo que tenía claro era que estaba muy bien escrito.
Mi vida había cambiado de tal manera que ahora estaba tranquila, mis amigas estaban felices y Zaida nos tenía una gran noticia en cuanto volviera de vacaciones.
Zaida estaba encantada con su chico de vacaciones en Mallorca, las playas estaban casi desiertas pero limpias; la arena blanca y el sol que la deslumbraba y quemaba por la hora que era.
Diego estaba feliz, veía que había escogido una buena mujer y que ya era hora de dar el gran paso.
Pasó el tiempo y de repente Zaida se volvía a sentir mal y Diego preocupado la llevo al hospital y allí la atendieron al instante.
Éste estaba en la sala de espera nervioso pensando que era algo malo; hasta que le llamo la enfermera y le dijo que pasará porque Zaida le tenía que decir una cosa.
Diego pasó a la habitación donde estaba su novia sonriendo y con ganas de decirle lo que no quería reconocer, así cuando se sentó y supo que no se iba a desmayar se lo dijo.
Zaida: Diego, estoy embarazada
Diego: ¿En serio? ¿Voy a ser Padre?
Zaida: Pues sí, no te lo quería decir al principio hasta no estar del todo segura; pero ahora ya está claro.
Diego no paraba de llorar de la emoción, quién le iba a decir a él que iba a ser padre y con el amor de su vida.
Estaba tan emocionado que dio a la tecla de rellamada y sin darse cuenta en vez de llamar a su madre estaba llamando a su jefe.
El jefe estaba alucinado porque no le escuchaba más que llorar, al final explotó y le dijo ¡Soy Padre!
Al escucharlo el jefe, dijo enhorabuena Diego, pero creo que te has equivocado de persona, pero me alegro.
Entonces Diego cogió el teléfono y le dijo ostras, gracias, pero si es verdad me he equivocado.
Cogió el grupo de todos los amigos y mando un mensaje de voz diciendo que Zaida y él habían sido papás y estaban muy emocionados.
Hicieron fotos de la pequeña Lara y se las mandaron, entonces fueron directamente todos al hospital a verla; por fin habían sido tías por segunda vez y estaban emocionadas.
Estuvieron llorando como magdalenas durante un buen rato hasta que se calmaron, entonces Diego les dejó cogerla a todas que ya estaban con muchas ganas.
Más tarde, se fueron todos a casa y Charlie vio que yo estaba feliz y que sabía que mi vida, aunque era distinta estaba contenta con lo que tenía.
Me gustó mucho porque eso me hizo replantearme un buen final para mi historia sería legendario y sobre todo inolvidable.
Charlie seguía con su novela, al final tenía la corazonada de que tarde o temprano podríamos hacer muchas cosas y entre ellas ser la pareja más feliz que jamás allá existido.
“Paula seguía con su novela y cuando terminó esa historia que no me quería enseñar; fui a su despacho un día que no estaba y la leí de reojo un poco rápido pero lo justo para darme cuenta de que realmente a ella como a mí, nos gustaban los finales felices.
Sus amigas estaban con niños y la vida ya no era la misma, pero ella tenía una cosa muy clara su felicidad siempre había sido viajar y sobre todo vivir experiencias nuevas; claro que eso no quiere decir ir a lugares exóticos, se negaba a ir a sitios donde hubiera reptiles que tanto miedo les tenía.
Le gustaba mucho los niños, pero como ella siempre decía mejor los de los demás porque con todos los problemas que ella había nacido preferiría no tenerlos, pero eso si jugaba mucho con sus sobrinos y los hijos de sus amigos.
Tenía claro que la vida era mejor con alguien como yo a su lado; sabía la enfermedad que tenía y aún así ella lucho a pala y espada porque yo fuera su media naranja y viviera con ella hasta el final de sus días.
Cómo bien había dicho ella una vez, sabía de sobra que era yo el príncipe azul que tanto esperaba; aunque a su edad no creyera en príncipes si creía en la felicidad y en el amor duradero si es querido y respetado.
Aunque la vida real fuera dura, lo que si tenía claro es que en las historias por lo menos tenían que existir los finales felices.
Capítulo 24
Me encantan los finales felices
Como canta Medina Azahara “siento que ya llego la hora”….o como se llama la canción “Todo llega a su fin”.
Que ganas tenía yo de que llegará este momento, Charlie ya le había mandado su historia a mi editor y le dijo que en dos semanas sabía la respuesta; estaba tan nervioso que no sabía que iba a pasar.
Yo que conocía a mi editor desde hace tiempo le dije que se tranquilizará porque sabía que valía mucho y que si mi historia tuvo mucho éxito la suya también entre otras cosas porque habla de mí y de mis trapicheos.
Charlie poco a poco ya iba conociendo todos mis trapos sucios y yo los suyos; pensaba que me conocía muy bien y tenía claro que yo le quería mucho.
Tenía claro que había cosas que no me gustaban e incluso que les tenía miedo como los reptiles, serpientes, cocodrilos etc…, así que el único animal que quería en casa ya lo teníamos nuestro perro Rocky.
Había pasado ya un tiempo y Rocky cada día era más viejito tanto que un día se puso malito y lo tuvimos que llevar al veterinario.
Estábamos asustados porque pensábamos que no iba a salir de ahí; tenía puestas todas las vacunas y todo aún así sabíamos que nos quedaban meses con él.
Nuestros amigos cuando se enteraron les dio mucha pena, pero ya sabéis que la edad de un perro a los 15 años ya es como muy adulto, lo íbamos a echar de menos pero ya estaba sufriendo hace meses y tampoco queríamos ser egoístas por el hecho de que se fuera tan pronto.
Vivimos muchas aventuras y desventuras con él, aún así era de gran ayuda con muchas cosas y se le iba a echar de menos.
Para olvidar ese mal trago, nos fuimos todos a un viaje a la playa; estuvimos una semana en un bungaló que estaba en frente del mar, paseábamos por las ramblas de Barcelona, pero luego íbamos a dormir allí.
Era fabuloso estar todos juntos, la vida con amigos es mejor y si la puedes compartir con el amor de tu vida es inmejorable.
“Tenía claro una cosa, Paula iba a ser alguien en mi vida especial tanto que nunca me iba a olvidar del amor incondicional que ella me tenía; pasamos buenos y malos momentos, pero siempre estaba ahí.
Con este final quiero darle las gracias por todo, por su tiempo, las ganas que tiene siempre de verme y cuando me ve me sonríe con esa sonrisa que me derrite y quiero estar viéndola durante muchos años.
Te quiero pequeña, eres lo mejor que me ha pasado y si por ello tengo que renunciar a algunos sueños por estar a tu lado lo haré porque mi vida contigo ha recobrado sentido de todas las maneras posibles.
Sé que con este final te vas a emocionar e incluso llorarás, pero sé a ciencia cierta que me amas tanto como yo a ti. Siempre seré tuyo… Charlie.”
Cuando terminó Charlie de escribir la historia, al final me puso una dedicatoria muy bonita que me hizo llorar pero que a mí personalmente me encantaba.
Que bonito es el mar
Que bonito son tus ojos
Pero más bonitos son tus labios
Aunque no los pueda besar.
Te quiero pequeña, esperaré todo lo que haga falta cuando lo necesites, aún así quiero que sepas que te amo.
Cuando me lo dio a leer no me lo podía creer, era como un sueño hecho realidad, se lo llevo a su agente y éste le dio tirón.
Lo cierto es que estaba contento sobre todo porque por fin veía que yo estaba feliz con alguien quien me merecía y que realmente estaba enamorado de mí.
Al final sí que era verdad que tenía algo que contar, sobre todo había algo que tenía claro en esta vida es que tenía momentos que recordar y con Charlie esos momentos eran más dulces que amargos.
Llegó a mi vida de casualidad en el momento oportuno y se quedó para hacerme feliz mi mundo; porque, aunque él no se lo crea MI MUNDO sólo tenía un nombre y era el suyo.
AGRADECIMIENTOS
Siempre dicen que en las historias de amor la mitad de las cosas son inventadas, pues yo creo que mucha gente no se ha atrevido nunca a hacerla en primera persona, pues yo sí y os puedo asegurar que ha sido una experiencia muy buena.
En algo para recordar que es el último capítulo de mi vida con Charlie tenía claro que iba a ser sensacional.
Él había conseguido escribir nuestra historia e incluso se la iban a publicar estaba que se subía por las paredes de nervios; creo que hasta empezamos a ahorrar para comprar tilas.
Gracias a todos nuestros amigos, Charlie al final supo que cuando estaba conmigo era como tocar el cielo con las manos; le gustaba la sensación de salir con una chica que empezó apareciendo de la nada sólo para escribir sobre él y hacerle vivir unas aventuras de sexo desenfrenado, broncas, locuras y sobre todo mucho amor y una gran amistad.
Por eso y por mucho más este capítulo va a dedicado a todas las personas que han hecho de este libro lo mejor de mi vida, GRACIAS a todas aquellas que han estado desde el minuto uno con esta historia.
Sé de primeras que te he vuelto loco, que a veces no sabías qué hacer conmigo, pero lo que si tienes que tener claro es que te quiero mucho, mi vida contigo ha sido maravillosa desde que entraste en ella.
Gracias de verdad, a todas aquellas personas que salen en esta historia, su paciencia, cariño y comprensión.
Espero de corazón poder entrar pronto a “Borrachos sin fronteras” “BO2”, porque por vosotros va este libro y por el mejor de todos Antonio Moros que hizo de una escritora sin reconocer alguien que le admira por el resto de su vida.
Te quiero mucho enano. Ha sido y será un placer volver a escribir de Charlie y sus andanzas en un tiempo, porque estoy segura de que mereces la pena eres el mejor.
Y cómo bien digo en la historia “Tenías que ser tú”. Muchos besos a todos. Gracias de verdad siempre estará en mi corazón; espero hacerla realidad algún día. Besos
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