Estaban ya poniendo
todo lo de Navidad en la empresa de Lucía, tanto que poco a poco la gente iba
comprando cosas.
Mientras tanto, Lucía
no paraba de pensar cómo iba a hacer para cambiar su vida, seguía escribiendo y
estaba animada; pero el cuerpo le pedía otros aires.
Así que como hacía un
tiempo que no escribía, empezó a hacerlo de nuevo con una historia diferente.
Mario, que era su
editor y sobre todo su mayor inspiración; fue el que la animó a seguir con su
pasión.
Poco a poco fue
empezando su nueva novela titulada “El amor imposible”, fue un titulo acertado;
ya que ella había tenido al igual que Mario varios fracasos amorosos.
Así que entre los dos,
hicieron la novela, que la empezaron esa noche que no podían dormir.
A la mañana siguiente,
Lucía como estaba cansada; se acostó tarde y eso fue su perdición ya que tenía
que acabar su borrador antes de las 12 de la mañana para que Mario se lo
llevará a la editorial, menos mal que solo le quedaban 2 hojas para el final;
el borrador fue así.
Maria y Rodolfo se conocieron en la playa; el
verano que está había ido a la Costa Brava a pasar el verano.
Rodolfo era alto,
moreno y tenía un estilo muy peculiar; pero eso a María fue lo que más le llamo
la atención.
Tanto fue así, que poco
a poco se hicieron buenos amigos; se lo contaban todo e hicieron muy buenas
migas.
Iban juntos a todos
lados, eran la envidia del instituto de Budapest, ya que ambos vivían allí.
Cuando ya acabo el
borrador se lo dio a Mario y ya Lucía quedó en casa haciendo la comida.
Entonces, poco después
de irse Mario sonó el teléfono ¡Ring!
Lucía: Sí, ¿Quién es?
Daniela: Lupi, Que soy Daniela.
Lucía: ¡Hola! ¿Qué tal?
Daniela: Pues muy bien, aquí preparando comidas y
arreglando un poco la casa.
Lucía: Igual que yo mujer; si es que entre la novela
y lo de la casa no puedo con todo, menos mal que tengo a mi Mario que es un
cielo y me ayuda en todo.
Daniela: Que suerte tienes; así ya se puede.
Como
si seguían hablando se les iba a hacer muy tarde; decidieron colgar y seguir
con sus cosas.
Así
fue, como al llegar Mario ya lo tenían todo arreglado y apañado para comer los
dos juntos.
Al
llegar, empezaron a comer y a Mario le dio por hacer el día de las preguntas;
quiso saber cosas que Lucía pensaba de él, eso la dejo un poco desconcertada;
ya que tenía miedo de lo que las cosas podían cambiar y no sabía si iban a ser
a mejor o a peor.
Lucía,
como era muy espontánea le dio por lo de perdidos al río y se lo dijo; eso hizo
que él le siguiera el juego y así ella podía hacer los cuentos.
Lucía
estaba un poco deprimida ya que su amiga Miki no hacía más que influir en la
relación suya con Mario; eso a Lucía la mataba por dentro, y no le gustaba lo
que estaba haciendo ya que ella veía que estaba mal.
Aunque
eso parecía que en el fondo daba igual; la única esperanza que Lucía tenía era
esperar a ver lo que decía el tiempo.
Mientras
eso pasaba, Shaila cada día estaba más preocupada por Lucía ya que cada día
estaba adelgazando y triste; así que decidió sacarla de casa para animarla.
Así
fue, como acabaron las dos camino la zona de marcha para despejarse.
Se
pusieron a beber y acabaron un poco borrachas cantando Paquito chocolatero y la
de Asturias.
Al
llegar a casa, Lucía se hecho en la cama a descansar; ya que había sido un día
muy duro.
Mientras
tanto, Laura y Daniela, se habían ido de compras para Lucía y luego darle una
sorpresa.
Al
final, le salió bien ya que Mario le siguió hablando pero como es tan especial
casi se vuelve a enfadar; hasta que Lucía le comentó lo del trabajo y ya se
calmó la cosa.
Lucía,
como pronto le llegaban exámenes y cosas; empezó a estar algo agobiada y no
sabía qué hacer, ya que aparte del cuento en dos meses estaba de exámenes.
Las
cosas entre Mario y Lucía; ya se habían calmado, aunque fuera un continuo ni
contigo ni sin ti, Lucía sabía que le iba a valer para algo.
La
vida, le estaba dando una oportunidad de viajar y deseaba irse de Málaga para
poder ver mundo; se lo comentó a sus mejores amigas y ahí que se fueron a
Madagascar a recorrer aventuras.
Cogieron
un avión Daniela, Shaila, Laura y Lucía; ahí que se fueron las cuatro de
vacaciones sabáticas dos semanas a descansar.
Después
de pegarse 12 horas en el avión; decidieron al llegar al hotel echarse a
descansar y preguntar antes por la llave de las habitaciones.
Les
dieron la llave y ahí que entraron a dejar sus cosas, se dieron cuenta de que
había un montón de armarios así que no tuvieron problemas para que les cupiera
todo.
Cuando
ya lo tenían todo listo, ya se fueron a dar una vuelta por Madagascar y allí
encontraron a un chaval llamado Félix, que buscaba una cueva, porque le habían
contado que había maravillas allí y que se podía hacer rico; pero que
necesitaba ayuda, así que cuando las vio pensó en que ellas le podían ayudar.
Las
chicas al ver a Félix tan apurado pensaron en echarle una mano.
Ya
que otra cosa no, pero les gustaba mucho correr aventuras, porque así tenían
luego cosas que contar.
Se
adentraron en la cueva y con ayuda de Félix; le ayudaron a buscar su tesoro
aunque parecía ficción, eso le venía muy bien a Lucía; ya que para su novela
esa aventura era épica e inolvidable.
De
repente, les aparece el rey de los budistas llamado Segismundo, que las
necesitaba para salvar su mundo llamado Las Canadienses, y se dispusieron a
luchar en una guerra, donde allí se encontraron con monstruos muy feos.
Al
acabar la guerra, las hicieron reinas del mundo Los canadienses y por fin
apareció la paz en ese mundo y pudieron volver a casa.
Al
volver a Madagascar, les dio porque necesitaban un buen chapuzón y ahí que se
fueron al hotel a por los bikinis y al agua patos.
Estuvieron
toda la tarde, hasta la noche y al final se fueron al hotel a dormir hasta el
día siguiente.
Se
pasaron una semana bastante divertida, hasta que llegó la hora de irse y ya
hicieron las maletas para volverse a Málaga.
Al
llegar a Málaga, Mario la estaba esperando en el aeropuerto y eso le pareció
muy raro; pero por otra parte se alegro.
Mario: ¡Hola Lucía! Sé que te parece raro que esté
aquí, pero tenemos que hablar.
Lucía: ¿Qué pasa Mario? Tiene que ser ahora o puede
ser en casa.
Mario: Vale, vamos a casa y te lo cuento.
Así fue, como se fueron
a casa y ahí cuando Lucía acabo con las maletas; se sentaron en el sofá
tranquilamente y se pusieron a charlar.
Pasaron
varias horas, mientras que Mario le pidió perdón a Lucía por lo que había
pasado con Miki y está le perdonó.
Fue
muy duro para ella; pero ya se sabe que donde hubo fuego quedan cenizas, aunque
a veces segundas partes nunca fueron buenas.
Mario,
aunque estaba intentando que las cosas fueran como antes, tampoco le salían las
cosas bien.
Tanto
fue así, que como es normal Lucía encima era igual que él metió la pata y Mario
se enfadó diciendo que era una pesada y le dejó de hablar durante varios días
al igual que a Miki.
Mientras
esto pasaba Lucía, se disponía a seguir con su novela.
María
y Rodolfo, estuvieron quedando poco a poco y seguían viéndose, ella a sus
amigas les hablaba de él, que era lo mejor de su vida, sus amigas eran Carla y
Lorena; que se conocían desde que eran pequeñas.
Se
ponían juntas en el pupitre y siempre estudiaron juntas; fueron las mejores
amigas del instituto, se apoyaban en todo y nunca les faltaba nada.
Habían
jurado que pase lo que pase serían amigas para siempre.
Y
así fue, como las 3 juntas se disponían a viajar; pero antes de eso se lo
comentaron a sus respectivos novios y estos no tuvieron ningún problema para
que fueran y ahí que se marcharon a Canarias.
Poco
a poco la historia de Lucía había cobrado sentido y poco a poco iba dando su
fruto.
Un
buen día, la llaman por teléfono diciendo que Miki había tenido un accidente de
coche, rápido está llamo a Shaila, Daniela, Laura para decírselo, quedaron
todas con ir con sus respectivos al tanatorio.
Cuando
Mario se enteró, al principio no se lo podía creer, todo porque había discutido
con ella la noche anterior ya que Lucía le había pillado mensajes con ella.
Fueron
de entierro y al día siguiente al funeral.
Estuvieron
varios días un poco mal; hasta que poco a poco volvieron las cosas a su cauce y
Miki sólo quedó en el recuerdo.
La
vida de ellos cambio, Lucía siguió escribiendo y Mario poco a poco volvió a ser
el mismo.
Pasaron
los meses y al final todo se arreglo entre ellos y volvieron a ser felices.
Ganaron
un crucero por el Mediterráneo y al volver lo celebraron con los amigos.