domingo, 29 de junio de 2014

El amor tiene dos caras



               Desde que pasó la fiesta de fin de curso y el viaje a la Costa Brava, Alan y Sara no dejaron nunca de estar unidos.
               Poco a poco, su relación se iba consolidando cada día más.
               Sara a su vez iba escribiendo otra novela que sabía que le iba a gustar a Alan ya que era su mayor inspiración.
               Un buen día, Alexandra y Mario como se llevaron tan bien empezaron a salir juntos, se iban al cine, a bailar e incluso viajaban juntos; eran bastante felices y estaban muy enamorados.
               Así fue, como Sara empezó su nueva novela llamada “el amor tiene dos caras”, cuando Alan leyó el titulo le gustó, ya que tiene fuerza y sobre todo realismo.
               Alan siempre decía que es verdad que “el amor tiene dos caras”, nunca llegas a conocer a nadie del todo, hasta mucha de la gente que está a tu alrededor y creías especial, acaba por demostrarte su lado más oscuro que nunca pensaste que iba a ser así.
               Sara, como es normal sigue entusiasmada con su nueva novela, sobre todo porque poco a poco se está dando a conocer.
               En su página tiene varios seguidores que le aclaman su segunda parte; preguntándole como seguirá la historia de Mario y Alexandra, habrá malos entendidos, celos, rabia desenfrenada por saber cómo acabaran sus personajes.
               Así que está bastante liada, aunque no deja a sus amigas de lado “las modernas”, que son las que más le aclaman sobre todo en estos días de verano.
               La verdad es que casi no ha tenido tiempo de ponerse a escribir, entre el trabajo y sus asuntos personales sobre todo que este año está teniendo una vida bastante ajetreada.
               Hasta que no terminó las clases; no paraba de estudiar, pero el gran esfuerzo le valió la pena por las pedazo notas que sacó, tanto fue así que Alan como recompensa la invitó a cenar al Romeral el bar más caro de toda Gerona.
               Sara esa noche; se puso su vestido dorado ya que era para un día especial y había que ir de estreno.
               En el restaurante de un barco, cuando vino el camarero Alan ya había hablado antes con él, lo mando encender las luces del túnel y entonces Sara pudo leer por el túnel ¿Quieres casarte conmigo?.
               Al leerlo, Sara emocionada le dijo que si, a partir de ahí empezaron a planificar la boda.
               Se casaron un 15 de agosto en una iglesia de un monte de Gerona al lado del mar.
               Se fueron de viaje de novios a las Islas Caribe donde Sara disfruto mucho hasta que volvieron de esa semana.
               Cuando volvieron, Sara ya se puso a seguir trabajando con su libro el amor tiene dos caras.
               Alexandra y Mario, se pasaban mucho tiempo viajando ya que su trabajo de azafatos de vuelo lo requería así.
               Conocían a mucha gente, y le gustaba mucho la marcha y el salir por la noche para desfogarse.
               Un día Mario apareció con una moto que se había comprado; fue a buscar a Alexandra y ahí se que fueron a cenar.
               Alexandra vivía con sus padres, aunque ellos no estaban muy de acuerdo porque su hija saliera con un macarra como Mario, luego él con ella era un cielo.
               Por eso, ella luchaba porque esa relación nunca se acabará.
               Cada vez, la relación de Sara y Alan iba mejor; les gustaba estar juntos pero también tenían su espacio.
               Como ya llegaba el verano, Sara se dedicaba a ir a la piscina con sus amigas las modernas.
               Al llegar a la piscina, Sara se reunía con las modernas para planificar el viaje del verano.
               Cuando ya estuvieron en la piscina se pusieron a comentar de todo un poco.
Sara: Chicas, este año adónde queréis ir, ¿Playa o montaña?
Aurora: Podemos votar y según los votos que saquemos vamos a un sitio o a otro.
Azucena: A mí me parece buena idea, ¿Tú qué piensas Isabel?
Isabel: Vale, así sabemos la opinión de todas.
Leticia: De acuerdo, estoy con vosotras.
               Así fue, como se fueron a por un bolígrafo y un papel e hicieron las votaciones en un cuenco que luego agitaron.
               Cuando ya estaba agitado, cogieron un papel al azar.
               Primero salía playa, mientras salía Sara lo apuntaba todo; al final salió 3 de playa y 2 de montaña, como es lógico ganó playa; así que fueron preparando el planing para irse, ya que la playa que tocaba era La Concha en San Sebastián.
               Lo único que como iban teniendo cada una novio, pues al final decidieron contárselo y ellos les dejaron marchar.
               Fueron al aeropuerto en limusina contratada por Aurora, porque como era publicista pues se lo podía permitir.
               Para más diversión cogieron billetes en primera clase; ahí que se fueron las 5 para San Sebastián.
               Cuando llegaron, dejaron las maletas en el hotel que por supuesto era de 5 estrellas.
               La habitación era una pasada, con vistas al mar, que era azul cielo mitad verdoso y con mucho oleaje.
               Las chicas iban de fiesta en fiesta, siempre juntas y se lo pasaron genial.
               Hubo un día que de repente paseando se encontraron con un guía que había perdido el mapa de las rutas en una cueva.
               Las chicas que les gustaba la aventura decidieron ayudarle a encontrar el mapa.
               Al llegar a la cueva se toparon con un enanito, que era gordo, con un sombrero en forma de pez, una botas marrones y barba que encima iba de listo.
               Así que a Sara ya era lo que le faltaba, porque otra cosa no pero la gente que va de lista le tirria y saca bastante carácter cuando se cruza con gente así.
Las modernas: Vamos, espero que Sara no saqué su carácter…
Guía: ¿Por qué? ¿Tiene mucho genio?
Las modernas: Hombre pues…Sí.
Guía: Vale, entonces mejor tranquilicemos la situación.
Las modernas: Sí, mejor.
               El enano que se llama Policarpo , vivía por esas cuevas; como no era muy amable y además vestía de muy malas pintas aparte de que era bastante cascarrabias.
Sara: Oye Policarpo, ¿Por qué nos has hecho venir hasta aquí?
Policarpo: Soy un enano muy listo; pero también maldecido por la bruja de las cuevas, que se está cargando mi aldea La Romera a base de petrificar a los pocos ciudadanos que ya quedan en ella.
Aurora: Guay, mira que bien otra aventura más para mi biografía.
Azucena: Es de locos, siempre tenemos que estar en un mundo distinto; esto parece la Historia Interminable.
Isabel: Pues a mí me molaba ese libro, es de aventuras es genial.
Leticia: Sí, que guay vamos a enzarzarnos en otra aventura; yo me apunto a un bombardeo.
Sara: Con esos ánimos, cualquiera no se apunta, venga va por donde empezamos.
Las modernas: Guay, será una historia que nunca olvidaremos.
               Así fue, como las chicas fueron con el enano por la cueva hasta su aldea La Romera.
               Al llegar a la aldea, fueron a ver a su Rey, que era un elefante llamado Simeón, les prometieron que lucharían por la paz de su pueblo.
               Así fue, como al final entablaron la guerra contra la bruja de las cuevas y aunque la ganaron también quedaron muchos heridos, que tuvieron que curarlos a base de un líquido mágico.
               Las chicas orgullosas con el Guía volvieron a la playa de la Concha.
               El guía llamado Daniel estuvo al final con ellas, ya que entre Daniel y Leticia acabo  habiendo un vínculo muy especial.
               Al final, los 6 hicieron muy buenas migas, tanto es que se enteraron de que Daniel estaba en el mismo hotel.
               Los 6 visitaron todos los lugares recónditos de San Sebastián, comieron Cigalas y disfrutaron de toda la semana hasta que volvieron a Gerona.
               Al llegar allí, Alan estaba en el aeropuerto esperando a Sara con un ramo de flores rojas y su bonita sonrisa.
               Sara al verlo, se emocionó un montón porque venía guapísimo y en cuanto le dio las flores se tiró a él y le plasmo un beso.
               Los demás fueron a saludarlos a los dos, porque junto a Alan venía Alex a buscar a Isabel que estaba morena y radiante del viaje.
Alex: Estás preciosa Isabel.
Isabel: Gracias, cariño.
Alex: De nada.
               Cuando ya terminaron de saludar, Alex y Alan se quedaron extrañados al ver que Leticia no venía sola, entonces fueron derechos a saludarla para que les presentase a su chico.
Leticia: Chicos, este es Daniel; es el guía que nos encontramos en el viaje.
Daniel: Es un placer conoceros chicos, Leticia me hablo muy bien de vosotros.
Chicos: El placer es nuestro, que alegría ya hay otro chico en la pandilla.
               Así fue, como al final se fueron todos a guardar las maletas cada uno a su casa, ya que más tarde quedaron todos a cenar en casa de Alan y Sara.
               Cuando Alan y Sara llegaron a casa, lo recogieron todo para preparar la cena de sus amigos, de paso ya Alan le dio su cuento de cómo poco a poco en ese tiempo él le había echado un ojo y arreglado unas cosillas.
               Sara cuando lo vio le pareció muy bien, porque había quedado justo como ella quería, pero tenía que seguir otras páginas más para poder entregarlo a la editorial de Alan ya que habían pedido 9 páginas y ella ya llevaba 5 y le faltaban 4 para llegar al final de la historia de Alexandra y Mario.
               Cuando ya Sara vio que solo le faltaban cuatro páginas la verdad que se alegro bastante, así que decidió ir paso a paso.
               Lo dejo de lado un poco porque tenía que preparar la cena y todo para cuando vinieran sus amigos celebrarlo, mientras preparaba la cena le dijo Alan que si estaba segura de que fueran a venir Marcos y Julián que los había invitado ella a cenar, está le dijo que si que la habían llamado y confirmado.
               Así fue, como al final aparecieron todos en la cena, hubo las presentaciones al principio y mientras estaba terminando la cena, los amigos estaban en el salón hablando y tomando un cerveza, se reían y disfrutaban de estar todos unidos otra vez.
               Los chicos Marcos y Julián eran compañeros de Sara del trabajo, los dos eran escritores y querían llegar de alto como Sara, pero aún les quedaba carrera.
               Eran muy simpáticos, eran hermanos pero parecían gemelos ya que tenían muchas semejanzas, los dos eran altos; morenos y tenían los ojos marrones color café.
               Al conocerse, se llevaron muy bien, tanto que se fueron todos a bailar a la discoteca Chachachá, era una noche muy romántica tanto que al final las chicas Azucena y Aurora acabaron confraternizando con Marcos y Julián, hablando al final empezaron a salir con ellos.
               Como todos tenían sus pisos, los chicos se fueron a vivir con ellas meses más tarde, la relación entre todos ellos seguía en pie, cada día se llevaban mejor, iban de viaje juntos, salían a cenar, al cine y hasta a dar una vuelta.
               A todos les gustaba mucho las fotos, entonces siempre se hacían fotos que quedaban muy bien, hicieron un álbum de todos ellos; con el título de “El verano de las Modernas”.
               Mientras tanto Sara, siguió con su historia que había dejado esa semana de vacaciones.
               Alexandra y Mario a raíz de acabar con la lucha de sus respectivos padres acabaron por aceptarlo, ya que sin que ellos lo supieran ya habían hecho el año juntos.
               Así que, seguían juntos y todos los días les pasaban aventuras distintas.
               Como ya llegaba el verano, Alexandra le gustaba ir a la piscina y Mario la acompañaba, porque le encantaba verla tumbada en el sol con esa piel morena y viéndola con esa sonrisa radiante de felicidad por estar a su lado.
               Se querían mucho, al final meses más tarde se fueron a vivir juntos, porque vieron que no podían estar el uno sin el otro, se llevaban muy bien; eran almas gemelas, les gustaban las mismas cosas, los viajes eran de placer al final porque siempre que llegaban a una ciudad la visitaban y hacían muchas fotos.
               La vida cada día les sonreía más, siempre que tenía tiempo Alexandra se dedicaba a pintar y a dibujar a los paisajes que visitaban.
               Su vida estaba rodeada de gente que la quería y como viajaban tanto no hacían más que hacer amigos en todos lados.
               Entonces cuando llegaban a su ciudad de Mallorca, recibían muchos emails de sus amigos y cartas con fotos donde habían estado todos ellos, se lo pasaban pipa, iban a fiestas.
               La verdad es que fueron unos días maravillosos para Alexandra, Mario estaba feliz con ella, porque veía que cada día que pasaba era la persona con la que quería estar a su lado para el resto de sus días.
               Se fueron al parque de atracciones un día por la tarde y se montaron en todo, luego ahí hubo una fiesta donde apareció David Civera de sorpresa primo de Isabel, que le firmo los discos por sorpresa a Alexandra que era su cumple y Mario lo sabía.
               Fueron a montarse en todo y más tarde se fueron a casa, fue un día maravilloso ya que comieron en el parque y todo, jugaron y hicieron gracias; eran la envidia del parque porque estaban juntos eran felices.
               Pasado el tiempo, Mario llevaba mucho tiempo sin poder dormir, porque no sabía la manera de decirle a Alexandra que se casará con él.
               Alexandra se temía que pasaba algo, pero no sabía que era exactamente, lo único que veía es que Mario estaba muy atento con ella, a veces distraído en sus pensamientos pero sabía que algo tenía preparado para ella y estaba segura de que iba a ser muy especial.
Mario: Alexandra, ¿Tengo que pedirte algo?
Alexandra: Dime cariño, ¿Qué quieres?
Mario: Alexandra Mayoral, ¿Desearías ser mi esposa?
               Alexandra cuando lo escuchó se quedó sin palabras, se lanzó a él y le dio un beso en los labios y automáticamente le contestó.
Alexandra: Sí, claro que quiero casarme contigo.
               Así fue, como llamaron a todos sus amigos y les comentaron la gran noticia, éstos tan orgullosos se alegraron por ellos, les dijeron la fecha y que poco a poco iban a hacer los preparativos de la boda.
               Pasado el tiempo se casaron, se fueron a vivir juntos y fueron felices para el resto de sus días.
               Al acabar el cuento Sara se lo enseñó a Alan, éste quedó asombrado del final y de lo bien que estaba redactado tanto fue así que próximamente lo llevo a su editorial para que vieran a ver como lo editaban.
               Pasando el tiempo, Alan le dio la noticia a Sara de que salía el libro  a la venta el 30 de agosto, está orgullosa llamo a todos sus amigos en común para celebrarlo e hicieron una fiesta en su casa.
               Se lo pasaron fenomenal, bebieron champán, bailaron toda la noche hasta que se les hizo tarde y se fueron cada uno para su casa.
               Se comieron la tarta y toda la cena de la fiesta y por la noche a dormir, Sara y Alan al final fueron felices para el resto de sus días.


FIN