Desde que
pasó la fiesta de fin de curso y el viaje a la Costa Brava, Alan y Sara no
dejaron nunca de estar unidos.
Poco a poco, su relación se iba
consolidando cada día más.
Sara a su vez iba escribiendo
otra novela que sabía que le iba a gustar a Alan ya que era su mayor
inspiración.
Un
buen día, Alexandra y Mario como se llevaron tan bien empezaron a salir juntos,
se iban al cine, a bailar e incluso viajaban juntos; eran bastante felices y
estaban muy enamorados.
Así
fue, como Sara empezó su nueva novela llamada “el amor tiene dos caras”, cuando
Alan leyó el titulo le gustó, ya que tiene fuerza y sobre todo realismo.
Alan
siempre decía que es verdad que “el amor tiene dos caras”, nunca llegas a
conocer a nadie del todo, hasta mucha de la gente que está a tu alrededor y
creías especial, acaba por demostrarte su lado más oscuro que nunca pensaste
que iba a ser así.
Sara,
como es normal sigue entusiasmada con su nueva novela, sobre todo porque poco a
poco se está dando a conocer.
En
su página tiene varios seguidores que le aclaman su segunda parte;
preguntándole como seguirá la historia de Mario y Alexandra, habrá malos
entendidos, celos, rabia desenfrenada por saber cómo acabaran sus personajes.
Así
que está bastante liada, aunque no deja a sus amigas de lado “las modernas”,
que son las que más le aclaman sobre todo en estos días de verano.
La
verdad es que casi no ha tenido tiempo de ponerse a escribir, entre el trabajo
y sus asuntos personales sobre todo que este año está teniendo una vida
bastante ajetreada.
Hasta
que no terminó las clases; no paraba de estudiar, pero el gran esfuerzo le
valió la pena por las pedazo notas que sacó, tanto fue así que Alan como
recompensa la invitó a cenar al Romeral el bar más caro de toda Gerona.
Sara
esa noche; se puso su vestido dorado ya que era para un día especial y había
que ir de estreno.
En
el restaurante de un barco, cuando vino el camarero Alan ya había hablado antes
con él, lo mando encender las luces del túnel y entonces Sara pudo leer por el
túnel ¿Quieres casarte conmigo?.
Al
leerlo, Sara emocionada le dijo que si, a partir de ahí empezaron a planificar
la boda.
Se
casaron un 15 de agosto en una iglesia de un monte de Gerona al lado del mar.
Se
fueron de viaje de novios a las Islas Caribe donde Sara disfruto mucho hasta
que volvieron de esa semana.
Cuando
volvieron, Sara ya se puso a seguir trabajando con su libro el amor tiene dos
caras.
Alexandra
y Mario, se pasaban mucho tiempo viajando ya que su trabajo de azafatos de
vuelo lo requería así.
Conocían
a mucha gente, y le gustaba mucho la marcha y el salir por la noche para
desfogarse.
Un
día Mario apareció con una moto que se había comprado; fue a buscar a Alexandra
y ahí se que fueron a cenar.
Alexandra
vivía con sus padres, aunque ellos no estaban muy de acuerdo porque su hija
saliera con un macarra como Mario, luego él con ella era un cielo.
Por
eso, ella luchaba porque esa relación nunca se acabará.
Cada
vez, la relación de Sara y Alan iba mejor; les gustaba estar juntos pero
también tenían su espacio.
Como
ya llegaba el verano, Sara se dedicaba a ir a la piscina con sus amigas las
modernas.
Al
llegar a la piscina, Sara se reunía con las modernas para planificar el viaje
del verano.
Cuando
ya estuvieron en la piscina se pusieron a comentar de todo un poco.
Sara: Chicas, este año adónde queréis ir,
¿Playa o montaña?
Aurora: Podemos votar y según los votos que
saquemos vamos a un sitio o a otro.
Azucena: A mí me parece buena idea, ¿Tú qué
piensas Isabel?
Isabel: Vale, así sabemos la opinión de
todas.
Leticia: De acuerdo, estoy con vosotras.
Así
fue, como se fueron a por un bolígrafo y un papel e hicieron las votaciones en
un cuenco que luego agitaron.
Cuando
ya estaba agitado, cogieron un papel al azar.
Primero
salía playa, mientras salía Sara lo apuntaba todo; al final salió 3 de playa y
2 de montaña, como es lógico ganó playa; así que fueron preparando el planing
para irse, ya que la playa que tocaba era La Concha en San Sebastián.
Lo
único que como iban teniendo cada una novio, pues al final decidieron
contárselo y ellos les dejaron marchar.
Fueron
al aeropuerto en limusina contratada por Aurora, porque como era publicista
pues se lo podía permitir.
Para
más diversión cogieron billetes en primera clase; ahí que se fueron las 5 para
San Sebastián.
Cuando
llegaron, dejaron las maletas en el hotel que por supuesto era de 5 estrellas.
La
habitación era una pasada, con vistas al mar, que era azul cielo mitad verdoso
y con mucho oleaje.
Las
chicas iban de fiesta en fiesta, siempre juntas y se lo pasaron genial.
Hubo
un día que de repente paseando se encontraron con un guía que había perdido el
mapa de las rutas en una cueva.
Las
chicas que les gustaba la aventura decidieron ayudarle a encontrar el mapa.
Al
llegar a la cueva se toparon con un enanito, que era gordo, con un sombrero en
forma de pez, una botas marrones y barba que encima iba de listo.
Así
que a Sara ya era lo que le faltaba, porque otra cosa no pero la gente que va
de lista le tirria y saca bastante carácter cuando se cruza con gente así.
Las modernas: Vamos, espero que Sara no saqué
su carácter…
Guía: ¿Por qué? ¿Tiene mucho genio?
Las modernas: Hombre pues…Sí.
Guía: Vale, entonces mejor tranquilicemos la
situación.
Las modernas: Sí, mejor.
El
enano que se llama Policarpo , vivía por esas cuevas; como no era muy amable y
además vestía de muy malas pintas aparte de que era bastante cascarrabias.
Sara: Oye Policarpo, ¿Por qué nos has hecho
venir hasta aquí?
Policarpo: Soy un enano muy listo; pero
también maldecido por la bruja de las cuevas, que se está cargando mi aldea La
Romera a base de petrificar a los pocos ciudadanos que ya quedan en ella.
Aurora: Guay, mira que bien otra aventura más
para mi biografía.
Azucena: Es de locos, siempre tenemos que
estar en un mundo distinto; esto parece la Historia Interminable.
Isabel: Pues a mí me molaba ese libro, es de
aventuras es genial.
Leticia: Sí, que guay vamos a enzarzarnos en
otra aventura; yo me apunto a un bombardeo.
Sara: Con esos ánimos, cualquiera no se
apunta, venga va por donde empezamos.
Las modernas: Guay, será una historia que
nunca olvidaremos.
Así
fue, como las chicas fueron con el enano por la cueva hasta su aldea La Romera.
Al
llegar a la aldea, fueron a ver a su Rey, que era un elefante llamado Simeón,
les prometieron que lucharían por la paz de su pueblo.
Así
fue, como al final entablaron la guerra contra la bruja de las cuevas y aunque
la ganaron también quedaron muchos heridos, que tuvieron que curarlos a base de
un líquido mágico.
Las
chicas orgullosas con el Guía volvieron a la playa de la Concha.
El
guía llamado Daniel estuvo al final con ellas, ya que entre Daniel y Leticia
acabo habiendo un vínculo muy especial.
Al
final, los 6 hicieron muy buenas migas, tanto es que se enteraron de que Daniel
estaba en el mismo hotel.
Los
6 visitaron todos los lugares recónditos de San Sebastián, comieron Cigalas y
disfrutaron de toda la semana hasta que volvieron a Gerona.
Al
llegar allí, Alan estaba en el aeropuerto esperando a Sara con un ramo de
flores rojas y su bonita sonrisa.
Sara
al verlo, se emocionó un montón porque venía guapísimo y en cuanto le dio las
flores se tiró a él y le plasmo un beso.
Los
demás fueron a saludarlos a los dos, porque junto a Alan venía Alex a buscar a
Isabel que estaba morena y radiante del viaje.
Alex: Estás preciosa Isabel.
Isabel: Gracias, cariño.
Alex: De nada.
Cuando
ya terminaron de saludar, Alex y Alan se quedaron extrañados al ver que Leticia
no venía sola, entonces fueron derechos a saludarla para que les presentase a
su chico.
Leticia: Chicos, este es Daniel; es el guía
que nos encontramos en el viaje.
Daniel: Es un placer conoceros chicos,
Leticia me hablo muy bien de vosotros.
Chicos: El placer es nuestro, que alegría ya
hay otro chico en la pandilla.
Así
fue, como al final se fueron todos a guardar las maletas cada uno a su casa, ya
que más tarde quedaron todos a cenar en casa de Alan y Sara.
Cuando
Alan y Sara llegaron a casa, lo recogieron todo para preparar la cena de sus
amigos, de paso ya Alan le dio su cuento de cómo poco a poco en ese tiempo él
le había echado un ojo y arreglado unas cosillas.
Sara
cuando lo vio le pareció muy bien, porque había quedado justo como ella quería,
pero tenía que seguir otras páginas más para poder entregarlo a la editorial de
Alan ya que habían pedido 9 páginas y ella ya llevaba 5 y le faltaban 4 para
llegar al final de la historia de Alexandra y Mario.
Cuando
ya Sara vio que solo le faltaban cuatro páginas la verdad que se alegro
bastante, así que decidió ir paso a paso.
Lo
dejo de lado un poco porque tenía que preparar la cena y todo para cuando
vinieran sus amigos celebrarlo, mientras preparaba la cena le dijo Alan que si
estaba segura de que fueran a venir Marcos y Julián que los había invitado ella
a cenar, está le dijo que si que la habían llamado y confirmado.
Así
fue, como al final aparecieron todos en la cena, hubo las presentaciones al
principio y mientras estaba terminando la cena, los amigos estaban en el salón
hablando y tomando un cerveza, se reían y disfrutaban de estar todos unidos
otra vez.
Los
chicos Marcos y Julián eran compañeros de Sara del trabajo, los dos eran
escritores y querían llegar de alto como Sara, pero aún les quedaba carrera.
Eran
muy simpáticos, eran hermanos pero parecían gemelos ya que tenían muchas
semejanzas, los dos eran altos; morenos y tenían los ojos marrones color café.
Al
conocerse, se llevaron muy bien, tanto que se fueron todos a bailar a la
discoteca Chachachá, era una noche muy romántica tanto que al final las chicas
Azucena y Aurora acabaron confraternizando con Marcos y Julián, hablando al
final empezaron a salir con ellos.
Como
todos tenían sus pisos, los chicos se fueron a vivir con ellas meses más tarde,
la relación entre todos ellos seguía en pie, cada día se llevaban mejor, iban
de viaje juntos, salían a cenar, al cine y hasta a dar una vuelta.
A
todos les gustaba mucho las fotos, entonces siempre se hacían fotos que
quedaban muy bien, hicieron un álbum de todos ellos; con el título de “El verano
de las Modernas”.
Mientras
tanto Sara, siguió con su historia que había dejado esa semana de vacaciones.
Alexandra
y Mario a raíz de acabar con la lucha de sus respectivos padres acabaron por
aceptarlo, ya que sin que ellos lo supieran ya habían hecho el año juntos.
Así
que, seguían juntos y todos los días les pasaban aventuras distintas.
Como
ya llegaba el verano, Alexandra le gustaba ir a la piscina y Mario la
acompañaba, porque le encantaba verla tumbada en el sol con esa piel morena y
viéndola con esa sonrisa radiante de felicidad por estar a su lado.
Se
querían mucho, al final meses más tarde se fueron a vivir juntos, porque vieron
que no podían estar el uno sin el otro, se llevaban muy bien; eran almas
gemelas, les gustaban las mismas cosas, los viajes eran de placer al final
porque siempre que llegaban a una ciudad la visitaban y hacían muchas fotos.
La
vida cada día les sonreía más, siempre que tenía tiempo Alexandra se dedicaba a
pintar y a dibujar a los paisajes que visitaban.
Su
vida estaba rodeada de gente que la quería y como viajaban tanto no hacían más
que hacer amigos en todos lados.
Entonces
cuando llegaban a su ciudad de Mallorca, recibían muchos emails de sus amigos y
cartas con fotos donde habían estado todos ellos, se lo pasaban pipa, iban a
fiestas.
La
verdad es que fueron unos días maravillosos para Alexandra, Mario estaba feliz
con ella, porque veía que cada día que pasaba era la persona con la que quería
estar a su lado para el resto de sus días.
Se
fueron al parque de atracciones un día por la tarde y se montaron en todo,
luego ahí hubo una fiesta donde apareció David Civera de sorpresa primo de
Isabel, que le firmo los discos por sorpresa a Alexandra que era su cumple y
Mario lo sabía.
Fueron
a montarse en todo y más tarde se fueron a casa, fue un día maravilloso ya que
comieron en el parque y todo, jugaron y hicieron gracias; eran la envidia del
parque porque estaban juntos eran felices.
Pasado
el tiempo, Mario llevaba mucho tiempo sin poder dormir, porque no sabía la
manera de decirle a Alexandra que se casará con él.
Alexandra
se temía que pasaba algo, pero no sabía que era exactamente, lo único que veía
es que Mario estaba muy atento con ella, a veces distraído en sus pensamientos
pero sabía que algo tenía preparado para ella y estaba segura de que iba a ser
muy especial.
Mario: Alexandra, ¿Tengo que pedirte algo?
Alexandra: Dime cariño, ¿Qué quieres?
Mario: Alexandra Mayoral, ¿Desearías ser mi
esposa?
Alexandra
cuando lo escuchó se quedó sin palabras, se lanzó a él y le dio un beso en los
labios y automáticamente le contestó.
Alexandra: Sí, claro que quiero casarme
contigo.
Así
fue, como llamaron a todos sus amigos y les comentaron la gran noticia, éstos
tan orgullosos se alegraron por ellos, les dijeron la fecha y que poco a poco
iban a hacer los preparativos de la boda.
Pasado
el tiempo se casaron, se fueron a vivir juntos y fueron felices para el resto
de sus días.
Al
acabar el cuento Sara se lo enseñó a Alan, éste quedó asombrado del final y de
lo bien que estaba redactado tanto fue así que próximamente lo llevo a su
editorial para que vieran a ver como lo editaban.
Pasando
el tiempo, Alan le dio la noticia a Sara de que salía el libro a la venta el 30 de agosto, está orgullosa
llamo a todos sus amigos en común para celebrarlo e hicieron una fiesta en su
casa.
Se
lo pasaron fenomenal, bebieron champán, bailaron toda la noche hasta que se les
hizo tarde y se fueron cada uno para su casa.
Se
comieron la tarta y toda la cena de la fiesta y por la noche a dormir, Sara y
Alan al final fueron felices para el resto de sus días.
| FIN |